No es lo que parece.
Conversación anoche en La oreja sucia, o negra o algo así.
Escena 1.
-Mi amiga 1 salía con su chico, mi amiga 2, también, y bueno, yo con el mío.
-Ah sí, ¿y dónde está?
Más rápido de lo que supuse, reaccionó y me dijo “aquél”, y se fue a su mesa.
Me levanté y me fui.
Escena 2.
-Qué bueno estuvo. ¿Qué hacemos ahora? Podemos ir a tomar algo a otra parte o a bailar o a…
(y no paraba de tirar opciones)
-Mirá, yo salgo de acá y me voy a dormir. Bancatelá, vos elegiste un viejo y yo a las 12 ya estoy durmiendo; vos andate con tus amigos a donde quieras y a mí no me jodas.
¿Mala onda yo?
CONSTRUCCIÓN. Chico Buarque.
Amó aquella vez como si fuese última
Besó a su mujer como si fuese última
Y a cada hijo suyo cual si fuese el único
Y atravesó la calle con su paso tímido
Subió a la construcción como si fuese máquina
Alzó en el balcón cuatro paredes sólidas
Ladrillo con ladrillo en un diseño mágico
Sus ojos embotados de cemento y lágrimas
Sentóse a descansar como si fuese sábado
Comió su pan con queso cual si fuese un príncipe
Bebió y sollozó como si fuese un náufrago
Danzó y se rió como si oyese música
Y tropezó en el cielo con su paso alcohólico
Y flotó por el aire cual si fuese un pájaro
Y terminó en el suelo como un bulto fláccido
Y agonizó en el medio del paseo público
Murió a contramano entorpeciendo el tránsito
Amó aquella vez como si fuese el último
Besó a su mujer como si fuese única
Y a cada hijo suyo cual si fuese el pródigo
Y atravesó la calle con su paso alcohólico
Subió a la construcción como si fuese sólida
Alzó en el balcón cuatro paredes mágicas
Ladrillo con ladrillo en un diseño lógico
Sus ojos embotados de cemento y tránsito
Sentóse a descansar como si fuese un príncipe
Comió su pan con queso cual si fuese el máximo
Bebió y sollozó como si fuese máquina
Danzó y se rió como si fuese el próximo
Y tropezó en el cielo cual si oyese música
Y flotó por el aire cual si fuese sábado
Y terminó en el suelo como un bulto tímido
Agonizó en el medio del paseo náufrago
Murió a contramano entorpeciendo el público
Amó aquella vez como si fuese máquina
Besó a su mujer como si fuese lógico
Alzó en el balcón cuatro paredes flácidas
Sentóse a descansar como si fuese un pájaro
Y flotó en el aire cual si fuese un príncipe
Y terminó en el suelo como un bulto alcohólico
Murió a contromano entorpeciendo el sábado
Estimado compatriota.
Sr. Ernesto Sábato
Santos Lugares
Argentina.
Estimado compatriota:
Hace ya quizás unos quince años, cuando conocí a un hijo suyo, que ya debe estar cerca de los veinte, y a su mujer, por aquel lugar creo que llamado “Cabalando”, en Carlos Paz, y después, cuando leí su libro Uno y el universo, que me fascinó, no pensaba que fuera Ud. -poseedor de lo que para mí era lo más sagrado del mundo, el título de escritor- quien me pidiera con el andar del tiempo una definición, una tarea de reencuentro, como Ud. llama, en base de una autoridad abonada por algunos hechos y muchos fenómenos subjetivos.
Fijaba estos relatos preliminares solamente para recordarle que pertenezco, a pesar de todo, a la tierra donde nací y que aún soy capaz de sentir profundamente todas sus alegrías, todas sus desesperanzas y también sus decepciones.
Sería difícil explicarle por qué “esto” no es Revolución Libertadora; quizás tendría que decirle que le vi las comillas a las palabras que Ud. denuncia en los mismos días de iniciarse, y yo identifiqué aquella palabra con lo mismo que había acontecido en una Guatemala que acaba de abandonar, vencido y casi decepcionado. Y, como yo, éramos todos los que tuvimos participación primera en esta aventura extraña y los que fuimos profundizando nuestro sentido revolucionario en contacto con las masas campesinas, en una honda interrelación, durante dos años de luchas crueles y de trabajos realmente grandes.
No podíamos ser “libertadora” porque no éramos parte de un ejército plutocrático sino éramos un nuevo ejército popular, levantado en armas para destruir al viejo; y no podíamos ser “libertadora” porque nuestra bandera de combate no era una vaca sino, en todo caso, un alambre de cerca latifundiaria destrozado por un tractor, como es hoy la insignia de nuestro INRA. No podíamos ser “libertadora” porque nuestras sirvienticas lloraron de alegría el día que Batista se fue y entramos en La Habana y hoy continúan dando datos de todas las manifestaciones y todas las ingenuas conspiraciones de la gente “Country Club” que es la misma gente “Country Club” que Ud. conociera allá y que fueran a veces sus compañeros de odio contra el peronismo.
Aquí la forma de sumisión de la intelectualidad tomó un aspecto mucho menos sutil que en la Argentina. Aquí la intelectualidad era esclava a secas, no disfrazada de indiferente, como allá, y mucho menos disfrazada de inteligente; era una esclavitud sencilla puesta al servicio de una causa de oprobio, sin complicaciones; vociferaban, simplemente. Pero todo esto es nada más que literatura. Remitirlo a Ud., como lo hiciera Ud. conmigo, a un libro sobre la ideología cubana, es remitirlo a un plazo de un año adelante; hoy puedo mostrar apenas, como un intento de teorización de esta Revolución, primer intento serio, quizás, pero sumamente práctico, como son todas nuestras cosas de empíricos inveterados, este libro sobre la Guerra de Guerrillas. Es casi como un exponente pueril de que sé colocar una palabra detrás de otra; no tiene la pretensión de explicar las grandes cosas que a Ud. inquietan y quizás tampoco pudiera explicarlas ese segundo libro que pienso publicar, si las circunstancias nacionales e internacionales no me obligan nuevamente a empuñar un fusil (tarea que desdeño como gobernante pero que me entusiasma como hombre gozoso de la aventura). Anticipándole aquello que puede venir o no (el libro), puedo decirle, tratando de sintetizar, que esta Revolución es la más genuina creación de la improvisación.
En la Sierra Maestra, un dirigente comunista que nos visitara, admirado de tanta improvisación y de cómo se ajustaban todos los resortes que funcionaban por su cuenta a una organización central, decía que era el caos más perfectamente organizado del universo. Y esta Revolución es así porque caminó mucho más rápido que su ideología anterior. Al fin y al cabo Fidel Castro era un aspirante a diputado por un partido burgués, tan burgués y tan respetable como podía ser el partido radical en la Argentina; que seguía las huellas de un líder desaparecido, Eduardo Chivás, de unas características que pudiéramos hallar parecidas a las del mismo Irigoyen; y nosotros, que lo seguíamos, éramos un grupo de hombres con poca preparación política, solamente una carga de buena voluntad y una ingénita honradez. Así vinimos gritando: “en el año 56 seremos héroes o mártires”. Un poco antes habíamos gritado o, mejor dicho, había gritado Fidel: “vergüenza contra dinero”. Sintetizábamos en frases simples nuestra actitud simple también.
La guerra nos revolucionó. No hay experiencia más profunda para un revolucionario que el acto de la guerra; no el hecho aislado de matar, ni el de portar un fusil o el de establecer una lucha de tal o cual tipo, es el total del hecho guerrero, el saber que hombre armado vale como unidad combatiente, y vale igual que cualquier hombre armado, y puede ya no temerle a otros hombres armados. Ir explicando nosotros, los dirigentes, a los campesinos indefensos cómo podían tomar un fusil y demostrarle a esos soldados que un campesino armado valía tanto como el mejor de ellos, e ir aprendiendo cómo la fuerza de uno no vale nada si no está rodeada de la fuerza de todos; e ir aprendiendo, asimismo, cómo las consignas revolucionarias tienen que responder a palpitantes anhelos del pueblo; e ir aprendiendo a conocer del pueblo sus anhelos más hondos y convertirlos en banderas de agitación política. Eso lo fuimos haciendo todos nosotros y comprendimos que el ansia del campesino por la tierra era el más fuerte estímulo de la lucha que se podría encontrar en Cuba. Fidel entendió muchas cosas más; se desarrolló como el extraordinario conductor de hombres que es hoy y como el gigantesco poder aglutinante de nuestro pueblo. Porque Fidel, por sobre todas las cosas, es el aglutinante por excelencia, el conductor indiscutido que suprime todas las divergencias y destruye con su desaprobación. Utilizado muchas veces, desafiado otras, por dinero o ambición, es temido siempre por sus adversarios. Así nació esta Revolución, así se fueron creando sus consignas y así se fue, poco a poco, teorizando sobre hechos para crear una ideología que venía a la zaga de los acontecimientos. Cuando nosotros lanzamos nuestra Ley de Reforma Agraria en la Sierra Maestra, ya hacia tiempo se habían hecho repartos de tierra en el mismo lugar. Después de comprender en la práctica una serie de factores, expusimos nuestra primera tímida ley, que no se aventuraba con lo más fundamental como era la supresión de los latifundistas.
Nosotros no fuimos demasiado malos para la prensa continental por dos causas: la primera, porque Fidel Castro es un extraordinario político que no mostró sus intenciones más allá de ciertos límites y supo conquistarse la admiración de reporteros de grandes empresas que simpatizaban con él y utilizan el camino fácil en la crónica de tipo sensacional; la otra, simplemente porque los norteamericanos que son los grandes constructores de tests y de raseros para medirlo todo, aplicaron uno de sus raseros, sacaron su puntuación y lo encasillaron. Según sus hojas de testificación donde decía: “nacionalizaremos los servicios públicos”, debía leerse: “evitaremos que eso suceda si recibimos un razonable apoyo”; donde decía: “liquidaremos el latifundio” debía leerse: “utilizaremos el latifundio como una buena base para sacar dinero para nuestra campaña política, o para nuestro bolsillo personal”, y así sucesivamente. Nunca les pasó por la cabeza que lo que Fidel Castro y nuestro Movimiento dijeran tan ingenua y drásticamente fuera la verdad de lo que pensábamos hacer; constituimos para ellos la gran estafa de este medio siglo, dijimos la verdad aparentando tergiversarla. Eisenhower dice que traicionamos nuestros principios, es parte de la verdad; traicionamos la imagen que ellos se hicieron de nosotros, como en el cuento del pastorcito mentiroso, pero al revés, tampoco se nos creyó. Así estamos ahora hablando un lenguaje que es también nuevo, porque seguimos caminando mucho más rápido que lo que podemos pensar y estructurar nuestro pensamiento, estamos en un movimiento continúo y la teoría va caminando muy lentamente, tan lentamente, que después de escribir en los poquísimos este manual que aquí le envío, encontré que para Cuba no sirve casi; para nuestro país, en cambio, puede servir; solamente que hay que usarlo con inteligencia, sin apresuramiento ni embelecos. Por eso tengo miedo de tratar de describir la ideología del movimiento; cuando fuera a publicarla, todo el mundo pensaría que es una obra escrita muchos años antes.
Mientras se van agudizando las situaciones externas y la tensión internacional aumenta, nuestra Revolución, por necesidad de subsistencia, debe agudizarse y, cada vez que se agudiza la Revolución, aumenta la tensión y debe agudizarse una vez más ésta, es un círculo vicioso que parece indicado a ir estrechándose y estrechándose cada vez más hasta romperse; veremos entonces cómo salimos del atolladero. Lo que sí puedo asegurarle es que este pueblo es fuerte, porque ha luchado y ha vencido y sabe el valor de la victoria; conoce el sabor de las balas y de las bombas y también el sabor de la opresión. Sabrá luchar con una entereza ejemplar. Al mismo tiempo le aseguro que en aquel momento, a pesar de que ahora hago algún tímido intento en tal sentido, habremos teorizado muy poco y los acontecimientos deberemos resolverlos con la agilidad que la vida guerrillera nos ha dado. Sé que ese día su arma de intelectual honrado disparará hacia donde está el enemigo, nuestro enemigo, y que podemos tenerlo allá, presente y luchando con nosotros. Esta carta ha sido un poco larga y no está exenta de esa pequeña cantidad de pose que a la gente tan sencilla como nosotros le impone, sin embargo, el tratar de demostrar ante un pensador que somos también eso que no somos: pensadores. De todas maneras, estoy a su disposición.
Cordialmente,
Ernesto Che Guevara.
hijo pródigo y recalcitrante.
Queridos viejos:
Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo.
Hace de esto casi diez años, les escribí otra carta de despedida. Según recuerdo, me lamentaba de no ser mejor soldado y mejor médico; lo segundo ya no me interesa, soldado no soy tan malo.
Nada ha cambiado en esencia, salvo que soy mucho más consciente, mi marxismo está enraizado y depurado. Creo en la lucha armada como única solución para los pueblos que luchan por liberarse y soy consecuente con mis creencias. Muchos me dirán aventurero, y lo soy, solo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.
Puede ser que ésta sea la definitiva. No lo busco pero está dentro del cálculo lógico de probabilidades. Si es así, va un último abrazo.
Los he querido mucho, sólo que no he sabido expresar mi cariño, soy extremadamente rígido en mis acciones y creo que a veces no me entendieron. No era fácil entenderme, por otra parte, créanme, solamente, hoy.
Ahora, una voluntad que he pulido con delectación de artista, sostendrá unas piernas flácidas y unos pulmones cansados. Lo haré.
Acuérdense de vez en cuando de este pequeño condotieri del siglo XX. Un beso a Celia, a Roberto, Juan Martín y Patotín, a Beatriz, a todos. Un gran abrazo de hijo pródigo y recalcitrante para ustedes.
Ernesto
Carta a su esposa Aleida March.
Querida Aleida:
Empecé a escribirte en Madrid, seguí en Roma y tuve que empezar de nuevo. Estamos trabajando bastante y comprendemos que nuestra posición no nos permite elegir el itinerario. Por eso hemos visitado museos y otras cosas como las pirámides, etc. que no son tan bonitas como esperábamos pero de todas maneras muy interesantes. Tenemos un programa de trabajo que recién finaliza el 26 de junio, aquí en la R.A.U. [República Árabe Unida] y luego seguiremos la ruta que habíamos trazado aunque agregando un par de países.
Hemos tenido un buen éxito de entrada en nuestra misión comercial y el recibimiento ha sido muy caluroso por parte del gobierno egipcio.
Aunque no lo quieras creer, me acuerdo de ti a cada momento. Espero que le estés metiendo en serio a la máquina, la taquigrafía y el inglés para poder acompañarme en cada viaje que haga, si es que se consigue otro chance.
Me condecoraron con la Orden de la República. Un medallón muy grande que me queda de lo más bonito, no es porque lo diga yo. Ya salí al mercado de plata para comprar tu pulsera pero no encontré nada de lo que esperaba para ti, aunque te llevo algunas cosillas. El viaje hasta aquí fue muy rápido, sin poder ver nada de nada y en la RAU estamos en las mismas condiciones. Estoy durmiendo muy poco y ya se me pegan los ojos. Mañana salgo para Gaza, te cuento los últimos acontecimientos.
Gaza era muy interesante pero por la miseria y el abandono en que viven los refugiados de Palestina. Fui a visitar los oficiales brasileros que están cuidando estos lugares. Establecí nuevas normas diplomáticas de confraternidad entre los pueblos pues me dormí en el hombro del general egipcio que me acompañaba.
Al día siguiente fui a Damasco, de donde pensaba llevarte una tela de esas tan afamadas pero no me gustaron; y aquí dependes del gusto mío. Después de un día completo de trajín, fuimos a Alejandría, la ciudad de Cleopatra donde siguieron los agasajos y hoy retorné a Cairo pero no te puedo seguir escribiendo porque tengo que salir. Hasta luego.
Por la noche salimos a una recepción donde demostré una vez más mis cualidades diplomáticas.
Otro día más y ahora visitamos unas fábricas de armas y explosivos donde me regalaron un rifle y una ametralladora de fabricación egipcia. Todos los días están llenos de trabajo y cada uno de ellos te extraño más; [ilegible].
Estamos viviendo en un palacio bárbaro que perteneció a uno de los mandamás de antes con una serie de criados que agachan la cabeza y corren a hacer lo que uno les dice igual que en las películas. Te hubiera venido muy bien para aprender modales.
Para acabar: Simón dejó dos artículos para Verde Olivo; dáselos a Raúl para que haga con ellos lo que crea necesario; yo no los pude leer.
Me despido para poder mandarte la carta, porque sino no lo haré nunca. Te mando un beso del tamaño de un elefante para que te consueles de mi ausencia, si Villegas no ha logrado hacerlo
Che
Junio 22/59
por la noche.
Charla con un amigo científico, músico y puto echado al ocio. (cómo él se define)
ALE FIS dice (18:30):*quizás me invitan a una partuza esta noche, acá *hace mucho que no voy a una
Эдуардо G. dice (18:31):*q intelectual estás últimamente
ALE FIS dice (18:31):*viste? *pero cristinista, jajaja *es la primera vez que voy a votar con ganas y convencimiento*que no siento que voto lo menos malo
Эдуардо G. dice (18:33):*viste lo q está haciendo cf por la ciencia?
ALE FIS dice (18:33):*y sí, lo veo a diario
Эдуардо G. dice (18:33):*algún otro gobierno hizo tanto por la ciencia antes?
ALE FIS dice (18:33):*no, quizás Perón creando la CNEA
Эдуардо G. dice (18:34):*claro*Perón
ALE FIS dice (18:34):*o Illia, en esa época Exactas era de gran nivel
Эдуардо G. dice (18:34):*unicamente
ALE FIS dice (18:34):*hasta que vino Onganía
Эдуардо G. dice (18:34):*qué ves q hace cf por la ciencia?*contame tu punto de vista
ALE FIS dice (18:34):*y… empezando por abrir la carrera de investigador en Conicet
ALE FIS dice (18:35):*en 2003 no entraba nadie*se ganaba una miseria*ojo, igual ahora se volvieron a atrasar los sueldos*por 2008, 2009 tuvimos el mejor nivel
Эдуардо G. dice (18:35):*q más ves q están haciendo
ALE FIS dice (18:35):*en la CNEA se duplicó el personal*nene, cuando yo me fui a Francia en 1999, en donde estoy sobraban oficinas*había oficinas vacías*ahora es un enorme problema dónde meter gente*se inauguraron 3 edificios solo ahi en Constituyentes*hay becas CONICET para hacer el doctorado*aunque ojo, yo veo un desequilibrio en eso tb*no sé si hacen falta tantos doctores (PhD) en Argentina*sobre todo que la mayoría se doctoran en ciencias sociales
Эдуардо G. dice (18:37):*mira vos
ALE FIS dice (18:37):*hacen falta ingenieros sobre todo
Эдуардо G. dice (18:37):*además se está haciendo una ciudad científica en las bodegas Giol*creo
ALE FIS dice (18:38):*hasta Cris lo dijo en su discurso*ah, sí*ahí se mudará el ministerio de Ciencia y el Conicet
Эдуардо G. dice (18:38):*mira vo
ALE FIS dice (18:38):*bueno, justamente, por 1ra vez en la historia hay un Ministerio de Ciencia*se está terminando Atucha 2*hay un proyecto CAREM, que va a ser un reactor nuclear en miniatura*para poder llevar electricidad a lugares aislados
Эдуардо G. dice (18:39):*increible
ALE FIS dice (18:39):*lo del satelite tb fue grosso*casi todo se hizo acá
Эдуардо G. dice (18:39):*se clonó una vaquita preciosa q dará leche maternizada, te enteraste? parace q es único en le mundo, tb
ALE FIS dice (18:39):*tb veo que las universidades del conurbano ayudan mucho*sí, me enteré*justamente, eso fue con gente de la Univ de San Martín*está adquiriendo mucho prestigio esa uni*en fin, salvo yo que soy medio ñoqui, todas son buenas noticias
Эдуардо G. dice (18:41):*qué bueno
ALE FIS dice (18:41):*viste? Clarin TODOS los dias hace tapa con lo de Schoklender*es de lo unico que se pueden agarrar
Эдуардо G. dice (18:42):
*más allá de lo partidario, de la simpatía política q me da este gobierno, me pone contento q se hagan cosas por el desarrollo del país
ALE FIS dice (18:42):*y sí nene, por eso yo tb los apoyo*porque mirá*en muchas cosas es como el primer gobierno de Peron*pero para mí este es mucho mejor aun*porque le da bola a educacion y ciencia*Peron perseguía a los universitarios, no les tenía simpatia
Эдуардо G. dice (18:43):*ah*no sabía eso
ALE FIS dice (18:43):*se regodeaba en esa cosa populacha y era más una cosa de ricos contra pobres*lo de Cristina es distinto*no se trata de clases*sino de ser solidario, distributivo*en fin, igual siempre tengo la sensación que por algún lado me están engañanado
Эдуардо G. dice (18:44):*me da como… no sé, miedo, quizá aprehensión pensar q pueda ganar otro, un duhalde. pensá eso.
ALE FIS dice (18:44):*Pupé dice que este modelo economico no va a aguantar
Эдуардо G. dice (18:44):*tirando todo esto por la borda
ALE FIS dice (18:44):*o sea, en el fondo volvemos a ser un país primario*el gran auge de nuestra economía es por la soja*estamos igual que en 1880*pero bueh, esto de la ciencia es algo alentador*quizás quebramos esa racha
Эдуардо G. dice (18:45):*quizá, no sé, puede ser, con la diferencia q ahora al menos se reinvierte en ciencia y educación*y hay como un auge productivo reddistributivo tb, q se siente*se percibe*no se quedan en la soja y nada más
ALE FIS dice (18:46):*y algo importantisimo de este gobierno es que se quebró el mito de que si no te pones de acuerdo con el primer mundo, te hundís*sí, por eso nene, te decía, que parece alentador*justamente, se probó ese mito falso*que siempre decían los progres*que acá todo iba mal por el “imperialismo” yanqui*obviamente que a USA le conviene tenernos sojuzgados*pero eso pasaba porque los gobernantes se dejaban sobornar*arquetipo de eso: Menem
Эдуардо G. dice (18:47):*sí, eso es importantísimo, la idea q podemos ser independientes ideológica, política y económicamente del primer mundo*no?*da una sensación de autonomía
ALE FIS dice (18:47):*tal cual
Эдуардо G. dice (18:47):*de autosuficiencia
ALE FIS dice (18:48):*sí, y al mismo tiempo sin aislarnos*con Brasil la cosa va bien
Эдуардо G. dice (18:48):*pero fijate una cosa importante tb. ella dice q quiere q todas las empresas ganen plata, q no quiere q ninguna cierre. es decir
*es un socialismo con una presencia del Estado fuerte,*pero moderno
ALE FIS dice (18:48):*ah, se va a construir un nuevo reactor nuclear, para fabricar radioisótopos, en colaboración con Brasil
Эдуардо G. dice (18:49):*con participación de las empresas
ALE FIS dice (18:49):*y si nene, en el fondo no es tan dificil*es el modelo europeo*jajaja, nosotros siempre copiando y mirando a Europa*ayer hablaba de eso en mi trabajo
*cómo el discurso primermundista, nuestro esnobismo o complejo de inferioridad se nos cuela por todos lados*ayer en el lanzamiento*Timmerman habló*y decia “este es un evento muy importante, y no sólo para nosotros”*”porque acá en USA tb hay científicos canadienses y franceses presenciando el lanzamiento”*o sea, que haya tipos de esos paises es lo que le da la importancia?
Эдуардо G. dice (18:51):
*bueh*dejalo q se agrande un poco*es importante eso, a caso?*a mi timerman no me simpatiza*pero lo tolero
ALE FIS dice (18:52):*nada nene, es un comentario al margen*digo, está en nuestra cultura eso
Эдуардо G. dice (18:52):* voy a publicar esta charla, che
ALE FIS dice (18:52):*nosotros mismos siempre bromeamos con eso
Эдуардо G. dice (18:53):
ALE FIS dice (18:53):*”vos sos muy europea”*etc…
Эдуардо G. dice (18:53):*yo soy indio, ya te dije*antes era tano,*ahora indio
ALE FIS dice (18:53):*jajaja, ya sé, pero justamente, por oposición tb bromeamos*bueno, publicá la charla
*salvo la parte que dice que soy ñoqui
Эдуардо G. dice (18:54): *ja*la voy a editar*aunque queda simpática*voy a poner q sos una científica muy importante*y quizá ponga que muy puta también…
ALE FIS dice (18:54):*jajajaja*ok, lo ultimo es verdad*lo primero no sé.
Geometría espacial.
En geometría un tesseract o hipercubo es una figura formada por dos cubos tridimensionales desplazados en un cuarto eje dimensional (llamemos al primero longitud, el segundo altura y el tercero profundidad). En un espacio tetradimensional, el tesseract es un cubo de cuatro dimensiones. Se compone de 8 celdas cúbicas, 24 caras cuadradas, 32 aristas y 16 vértices, esto tomando en cuenta el desarrollo del polinomio (2x + 1)n donde el valor de n equivale al número de dimensiones (en este caso particular 4) y x es el largo, alto, ancho… etc de la figura polidimensional equilátera.
Este término fue acuñado por primera vez en 1888 por el matemático inglés Charles Howard Hinton en una obra llamada A New Era of Thought, especie de manual que buscaba entrenar la intuición hiperespacial mediante ejercicios de visualización con cubos de colores en torno a un hipercubo imaginario.
Un hipercubo se define como un cubo desfasado en el tiempo, es decir, cada instante de tiempo por el cual se movió pero todos ellos juntos. Por supuesto no podemos ver un hipercubo en la tercera dimensión, ya que solo se verían los puntos que tocan nuestro universo, así que solo veríamos un cubo común.
No podemos ver un hipercubo porque estamos “encerrados” en tres dimensiones, por lo que solo podemos ver la sombra de lo que seria un hipercubo. Se parece a dos cubos anidados, con todos los vértices conectados por líneas. Pero en el tesseract real de cuatro dimensiones todas las líneas tendrían la misma longitud y todos los ángulos serían ángulos rectos
Fuente: Conflusions.
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Deseo de deseo o deseo de deseo de deseo.
El deseo del hombre es el deseo del otro.
Cuando el hombre se dirige al objeto es absorbido por éste. Sólo el deseo
vuelve al hombre nuevamente hacia su subjetividad. (El hambre, por ejemplo,
saca al hombre de la contemplación del objeto y dirige su atención hacia sí). El
deseo empuja al hombre a la acción para satisfacerlo. La acción del hombre se
caracteriza por ser un movimiento que transforma el objeto hacia el que se
dirige. Lo transforma en función del hombre; entonces, la acción del hombre es
negadora (niega al objeto en tanto tal), y transformadora (suprime esa
realidad objetiva en el acto de transformarla, dando su origen así a una
realidad nueva, subjetiva).
La acción satisface el deseo al destruir la cosa en sí y transformarla en para sí.
(La cosa deja de ser una entidad otra y pasa a ser un elemento creado,
producido, transformado por el hombre que contiene, en él, algo del hombre).
Sin embargo, el hombre, para ser verdaderamente hombre, debe trascender
su naturaleza animal. Su condición animal es lo que Hegel llama el ‘ser-dado’
(no creado por acción consciente y voluntaria). Ese ser dado no tiene nada que
ver con la condición humana. La condición ‘humana’ del hombre no es dirigir
esta acción sobre las cosas. Lo propio del hombre es dirigirse hacia aquello
que supera la condición animal, la realidad dada, el objeto natural. Lo que
supera el objeto natural no puede ser ninguna otra cosa más que el deseo,
otro deseo como el propio, es decir, un deseo de transformar lo dado, un
deseo humano.
Entonces, lo propio del deseo humano es dirigirse hacia otro deseo humano.
Ese ser que se nutre de deseos será, en su ser, deseo, creado él mismo como
deseo por su deseo; ya no un ser cosificado, estático, en identidad consigo
mismo. Sino que será en su esencia devenir, vacío, presencia de ausencia. Su
ser consistirá en ser lo que no es. Su forma no será el espacio sino el tiempo.
“Ese Yo será así su propia obra: será (en el porvenir) lo que él ha
devenido por la negación (en el presente) de aquello que ha sido (en el
pasado), pues esta negación se efectúa en vista de lo que devendrá.
En su ser mismo ese Yo es devenir intencional, evolución querida,
progreso consciente y voluntario”. (Kojève, 1996,13)
Así, vemos que lo propio del deseo del hombre es satisfacerse en la
transformación del deseo de otro hombre. Transformación que niega ese
deseo en tanto otro y lo transforma en para sí. Transformar un deseo humano
es conseguir que ese deseo se dirija hacia el propio deseo. Esto es lo mismo
que decir que el deseo del hombre se satisface en ser reconocido como
deseo por otro deseo.
A la condición humana, el hombre accede únicamente cuando es reconocido
por otro hombre, como hombre. No le alcanza con tener certeza subjetiva de
ser hombre, sólo puede saber que ésta es verdad, si es reconocido por otro
como tal. Así, el hombre sólo puede ser reconocido como hombre, por otro
hombre. Y, el hombre sólo desea ser reconocido como hombre, para poder ser
hombre. Entonces, su deseo es que su deseo sea objeto de deseo de otro
deseo, lo cual implicaría ser reconocido como hombre. Dicho de otro modo, si
sólo desea ser reconocido como hombre, y esto sólo puede realizarse a través
de otro hombre, su deseo necesita: 1) la presencia de un deseo humano,
porque es el deseo humano el que se dirige a otros humanos y no a cosas, y
2) necesita que ese deseo humano se dirija a él pues si se dirige a él, es
porque lo considera humano. Pero, 3) ese otro se dirige al hombre (al que
desea ser reconocido) en tanto que deseo, puesto que él también para
saberse hombre necesita de un deseo que lo reconozca como tal. Entonces, el
deseo del hombre es el deseo del otro. Como se decía antes: el deseo del
hombre es que su deseo sea objeto del deseo del otro. O si se dirige a un
objeto natural, ese deseo es humano si el objeto al que se dirige es un objeto
deseado por otro, o sea, “’mediatizado’ por el deseo del otro dirigiéndose sobre
el mismo objeto: es humano desear lo que desean los otros porque lo desean”.
(Kojève, 1996, p. 14) Así, el hombre se sabe hombre, por intermedio de otro
hombre. El hombre es tal por la mediatización del reconocimiento del otro. La
sociedad es humana si está formada por deseos que se desean mutuamente.
El hombre verdaderamente humano es el que se sostiene en la interacción
social.
Fuente: Marcela Negro de Leserre
Debí pasarle mi teléfono.
Entré a la librería, miré, elegí al vendedor, y lepregunté por mi libro; me dijo:
-Creo que está. ¿Me esperás? Tengo que ir a buscarlo a la otra sucursal.
Bajó corriendo unas escaleras y al instante volvió con el libro en la mano izquierda, con el brazo en alto, como protegiéndolo de… los escalones.
Me sorprendí.
-¡Qué cerca tienen las sucursales!
Se rio.
El libro era caro; terminé comprándolo en 48 cuotas y mientras lo envolvía y pasaba la tarjeta le pregunté si no tenía uno de los 3 libros de las obras completas de Cortázar. (El que a mí me falta y que no recordaba en ese momento cuál era, si el 1, el 2 o el 3.)
Me preguntó cuál de los 3 buscaba pero no supe responderle; me mostró la colección y no era la misma que tengo. Se lo dije.
–Claro, cambiaron de editorial, la tuya ya no se consigue.
-Entonces, ¿qué hago?
Yo no podía dejar de mirarlo, era muy simpático y atento (y lindo)
Intentaba seguir pasando la tarjeta por la ranura, pero no tomaba…
-Decime cuál te falta y te lo llevás. Dijo con una sonrisa.
Por lo que había podido ojear, esa compilación no guardaba el mismo orden que la mía. Estaba frente a un dilema, corría el riesgo de comprar uno de los volúmenes con cuentos que ya tuviese y le hice saber esta inquietud.
-Disculpá que te joda, pero esta edición no tiene el mismo orden que la mía…
“-No jodés para nada…en este momento estoy para vos, nada más” Dijo.
A la pelota, pensé.
Yo había notado ya mucha simpatía, más de la necesaria, quería darle mi número, pero no sabía cómo sin que pareciese desubicado frente a los demás clientes y vendedores. Me quedé dudando si dárselo igual o no; él interpretó que vacilaba sobre él libro…
-Hacé una cosa, andá a tu casa, anotá los cuentos que tenés, volvés y buscamos juntos en cuál de los 3 volúmenes esos cuentos no están….
Me pareció medio complicado el trámite, más andar buscando cuento por cuento cuál es el que tengo y cuál no…
Llegué a la oficina y conté el episodio a mis compañeros, con aires de “ganador” y una de ellos contestó:
-¡Qué buen vendedor!
Y acá surgió mi duda: ¿Era buen vendedor? ¿Me estaba seduciendo? ¿O las dos cosas?
Nunca lo sabré porque no volví, al menos por ese libro.
Pero como conclusión de este episodio me queda que, más allá de la realidad concreta está la intención que le ponemos a la misma, algo así como una construcción sobre una realidad: la que queremos ver, que no siempre coincide exactamente con la que es.
Debí pasarle mi teléfono.
Pitada.
“Empieza el ritual; nadie dice nada,
pero yo siento igual la desesperada gana
de querer viajar con tan sólo una pitada
a otra realidad que sea mejor…”
Cicatrices.
Distancia encajonada por altas fachadas entre las que parece flotar una neblina de carbón. A lo largo de las cornisas, verticalmente con las molduras, contramarcos fosforescentes, perpendiculares azules, horizontales amarillas, oblicuas moradas. Incandescencias de gases de aire líquido y corrientes de alta frecuencia. Tranvías amarillos que rechinan en las curvas sin lubricar. Ómnibus verdes trepidan sordamente lienzos de afirmados y cimientos. Por encima de las terrazas, plafón de cielo sucio, borroso, a lo lejos rectángulos anaranjados en fondos de tinieblas. La luna muestra su borde de plato amarillo, cortado por cables de corriente eléctrica.
(Arlt)
Páginas yertas.
¿Te molesta que roa tu techo, tu silencio?
Pero dime -si puedes- ¿qué haces allí sentado entre seres ficticios que en vez de carne y hueso tienen letras, acentos consonantes, vocales?
¿Te halaga, te divierte que te miren, se acerquen, y den vueltas y vueltas antes de permitirles echarse como un perro en tus páginas yertas?
Podrá tu pasatiempo ser harto inofensivo pero alguien que posee los dientes más prolijos, más agrios que los míos, al elegir la víscera que ha de roerte un día -si es que ya no se aloja en una de tus venas-, torna estéril y absurdo ese fútil designio de escamotear la vida.
Allí están las ventanas que te dan un pretexto para abrir bien los brazos.
Asómate al marítimo bullicio de las calles.
¿No oyes una sirena que llama desde el puerto?
RATA-SIRENA-FÁUSTICA.
PERSUACIÓN DE LOS DÍAS.
OLIVERIO GIRONDO. 1942.
¡Me gusta!
¡HASTA LA VUELTA, ANDREAS!
No sé qué pedacito te llevás de mí cuando te vas, loco, pero me duele.
¡Hasta Setiembre!
“Sic itur ad astra”
“Sic itur ad astra” (y así llegamos a las estrellas)
Dice uno en su perfil. Me llamó la atención y le escribí:
-¿Y en las estrellas qué pasa?
-Creo que el latín es figurativo y no tan literal. No obstante, habría que preguntarle al Capitán Picard y al Sr. Spock…
Me decepcionó su respuesta y le respondí:
-A Spock lo conozco bastante bien. Bueno, buena onda che. Un saludo.-
-Murió rápido la charla. Abrazo. Contestó.
Pero como me gustaba e insistió, traté de remontarla como pude:
-No, no…. Pensaba qué sentiría Spock en las estrellas, nada más. Pero como dicen que la incertidumbre es lo que nos hace libres, me quedo con la duda.
¿Qué hacés con la duda, vos?
-Nah, lo que nos hace libres es la verdad… La duda es el motor de la ciencia y el conocimiento. Podríamos llegar a una hipérbole hilando con duda-ciencia-conocimiento-libertad y pasando por Descartes, Hume y Kant… Con lo cual terminaría dándote la razón (¿Te mate con tanta palabrería, no? A que si, A que si)
Para qué hizo tanto alarde de nombres si sabía que tenía razón. (Como siempre)
-Ehmmmm… me malheriste, al menos.
La verdad más absoluta es relativa y provisoria. ¿Querés ejemplos?
Yo desconfío de la verdad. O sea… volvemos a la duda, ¿no?
Y como la última palabra la tengo yo, no le contesté más.
Mentira. Desapareció.
Almafuerte.
Triste como el destello de la luna,
solo, como la luna solitaria,
es el recuerdo de ese amor maldito,
como mi alma.
Pedro Bonifacio Palacios.
Elena.
Elena flotaba sobre mí sin tocarme.
Suspendida en mi campo magnético me olía. Un aire viscoso y denso me envolvía.
Su respiración en mi pelo, en mi cuello, en mi boca, en mi torso, vientre y brazos reconstituía mi forma, y un hálito delicado como una brisa imperceptible templaba mi piel. Y me gustaba.
¿Qué imagen tendría mi olor? ¿Cómo sería el engranaje que lo convierte en forma? Quizá fórmulas químicas o números binarios. Mi piel en unos y ceros con impulsos magnéticos.
Cada registro me arrancaba fuerza. Y dolía un placer sereno de muerte cercana.
¿Mi alma estaba en mi piel?
Iba perdiendo fuerza. Sin presión ni conciencia me desvanecía en su sistema. Lánguido y pálido ya no pude hablarle. Necesitaba contarle su belleza y no pude. No la recordaba tan hermosa sobre mí sin apenas tocarme.
Cada suave respiro debilitó más mi corazón. Sangre con el olor de mi cuerpo.
Dejé de respirar.
Juan.
Había pasado la tormenta y olores y ruidos molestos subían hasta el altillo de la casa de Alessandra, donde yo vivía esas vacaciones. Olor fresco y húmedo a tierra, a pasto y a luna. Olor a luna mojada sin sueño,
una bicicleta inglesa guardada en la intemperie y con el mar de brújula esa noche salí por un camino de pinos pesados de agua. Ruiditos de granitos de arena y ramitas secas cantaban las ruedas con coro de perros invisibles que custodiaban la noche y ¿Cuántos son? ¿Por qué no puedo verlos? ¿O será el mismo uno que viaja en la humedad del aire hasta convertirse en otro lejano?
Manuel, el perro de mi amiga me guiaba distante, adelante, desconfiado. Noche. Fresco. Luna. Arena. Arbustos. Pinos de troncos altos y ¿cómo saben éstos dónde es arriba?
¿Dónde está el mar? ¿Adónde se metió este pelotudo? y me perdí y Manuel ya no estaba, ni los pinos. Todo había desaparecido bajo la arena como en un cambio de Era y la noche se convirtió en una línea infinita en su límite con el mar.
Me senté. Tardé media hora en encender mi porro. Sombras volaban mi oscuridad, el cielo perforado velaba mi angustia; abracé mis piernas y lloré….
Y soñé que lloré y mis mundos de sueños y conciencia se fundían en uno; ya no podría en adelante saber si soñaba o estaba despierto y me condenaba a no descansar jamás. Me desperté de golpe sin saber que había despertado, o seguía soñando que había despertado acostado en la arena, y lo primero que vi o soñé que vi fue una silueta de humano con sol de fondo, de pie, sobre mi cabeza; su sombra coincidía forzadamente al revés con mi cuerpo. Mi cuerpo y su sombra sin límite preciso.
Había sido un sueño y Juan había entrado en él despierto o dormido, sin límites y sin darme cuenta.
Desaguadero de Buenos Aires.
-Tal vez tenga suerte y muera joven, pensé en la fiesta de Cristina. Debería suceder pronto.
Debería poderse elegir el nombre también y cuándo nacer y morir.
En la terraza de la casa de su amigo en Chacarita (desaguadero de Buenos Aires)
Borges enterrado en Ginebra, Coca-Cola y Fernet. Cosas extrañas me pasaron esa noche. El fantasma del cementerio y el aroma a flores de la muerte. Jazmines y lavanda, una pileta de lona circular y un tatuaje indescifrado en el límite de su espalda.
El humor como nexo y la risa como aprobación. Su tatuaje, el chino y mi deseo.
PORROS Y PORRAZOS.
Picadora de carne y turgencia,
Olor de hombre y sábanas,
Olor de vainilla y leche,
Enamoramientos fatuos y Yos desplazados,
Amores fútiles, condones y forros,
Obsesiones y berrinches,
Libros y marihuana,
Mi música y tu canto,
Tan asustados y Doris,
Sueño y ensoñaciones,
Desvelos, duermevelas y Luciano,
Amigos y amigos con derechos,
¿Amigos sin derechos?
Amigos derechos y amigos torcidos,
Recuerdos y resentimientos,
Psicoanálisis e in-der-welt-sein,
Estar en el mundo y melancolía,
Deseo, deseo de deseo y Marcelo,
El tiempo, mi abulia y mi voluntad,
Intolerancias y coincidencias,
Mi ser y mi abuelo,
El ser y la Nada,
La sombra de una parra de verano y mi abuela,
Comportamientos psicopáticos y Martín,
Contradicciones y ambigüedades,
Complacencias e incompletudes,
Café Tacuba, México y Enrique,
Ideales y fantasías,
Realidad y virtualidad,
Confusiones y vanidades,
Afectos y carencias,
Chocolate suizo, tabaco y Andreas,
Humores corporales y esmegma,
Los clowns, La manzana cromática y Pablito,
Miedos e instinto,
Placeres y vergüenzas,
Hedonismo, mi esplendor y tu sexo,
Proyectos anquilosados y Nirvana,
Mi mano izquierda, lápices, hojas en blanco y Paul Klee,
La forma de tus labios y Rayuela,
Quiero ver tu risa todo el día y el amor de Leonardo,
Mi confesión y la lágrima de mi viejo,
Su recuerdo y mi culpa
Mi primer libro y mi madre,
Los mareados y El último café,
Tu impiedad y mi soledad sin para qué,
Golpes, porrazos y porros.
Conjunciones extrañas y el colombiano que me quita el sueño.
RaRo.

RARO SOY.
En la transición confusa de mi conciencia y la imprecisión concreta de mi sueño, en la rara duermevela que me confunde, fuera del alcance de mi razón y mis manos, ahí estabas, por primera vez bajo mi dominio. De proporciones áureas, tu corazón algoritmos que repetía de memoria y tus ojos sin color. No podía sin embargo dibujar tu risa, y te borraba entonces y volvía a comenzar con otras líneas, puntos y planos, empecinado con axiomas desconocidos e inexactos que dieran forzadamente con mi idealización de tu forma. Dividía tu estatura y la distancia entre el origen de tu cuerpo y pies y me daba un número q multipliqué sin querer por los latidos de mi emoción cuando estoy con vos y así me iba convirtiendo yo mismo en función tuya, en curva que se aproxima a su asíntota sin llegar a tocarla, función cruel que me permitió estar infinitamente cerca sin tocarte jamás.
RaRo.-

¿Marge Simpson o Modest Mouse?
Ayer Marge Simpson dijo que la base del burgués es el matrimonio y el capitalismo. ¡Qué burguesa resultó!
Y el ideal ascético cristiano ¿qué dice?
Y vos, ¿qué decís?
Por lo pronto me quedo con MARCH INTO THE SEA, de MODEST MOUSE. ¡Qué banda, carajo!

Me han dicho:
1) Es que sos muy dramático.
2) Parecés judío, ¡cómo te gusta sufrir!
3) A vos no te gustan los hombres, sino lo problemas que ellos generan.
4) Cómo duele cuando vuelve, ¿no?
5) Complementario patológico.
6) Eso es huella de abandono.
7) Quizá te los buscás inmaduros como vos.
¿Algo más, chicas? ¿Por qué no se van a cagar todas juntas?
Con amigas como ustedes estoy salvado.
-Quizá se trate de eso, me dijo. -de intentar e intentar.
No le apuesto muchas fichas a su capacidad (ni una frase que me gustó la convierte en inteligente) pero estuvo bien.
Quizá sólo se trate de eso, de intentar.-

Plaza Roma.
Plaza Roma, Buenos Aires.
No soporto ver ese pobre árbol; parece pesarle las ramas o desanimado, o quizá lo dejaron plantado.
Debería estar feliz, entonces.
Me imagino una cita entre dos árboles: ¿En un café?, ¿En una esquina?, ¿Dónde? En una plaza, ¡Claro! y que lo dejen plantado: Felicidad completa. Cita maravillosa.
Qué distinto es para nosotros,¿no?
Me gustan mucho los árboles, de eso estoy seguro, y cada vez que uno me llama la atención me pregunto lo mismo: ¿Por qué crecen todos para arriba? ¿Cómo saben dónde es arriba y abajo?
Yo ni siquiera sé cuál es el norte.

Puto el que lee.
Son casi las 7; me acosté a las 3:30… a las 5 me desperté, me tomé dos vasos de Cepita, fumé dos cigarrillos y volví a la cama. A las 6:30 cansado de dar vueltas volví a levantarme: Tuve frío, calor, hambre, sed, me picaban las manos, el culo: me rasqué. Me molestaba el elástico del calzoncillo y me lo saqué. Me fumé un faso en la cama, puse la radio, cambie el dial, y cambié, cambié y cambié. Me levanté, me acosté, di vueltas en la cama, otra, otra, y otra…ahora para el otro lado y me levanté. Me puse un buzo porque tenía frio. Apagué el aire y tuve calor. Me saqué el buzo y volví a tener frío. Encendí el ventilador pero el viento me molestaba. Hice café, galletitas con queso y dulce. Maté 4 cucarachas (a las siguientes las miré pasar) Se me acabó el Raid. Meé y me sacudí. Me apreté un grano. Volví a mear. (Dos gotas) Me puse un líquido para los granos. Abrí la heladera, la cerré. Volví a abrirla por las dudas. Me acosté pero tenía frío entonces me tapé y la sábana no era suficiente y me levanté, me paré sobre la cama y bajé una frazada que me dio mucho calor y la saqué. Me prendí un faso y pensé: mañana voy a llegar tarde a la oficina, y me saqué el calzoncillo(que ya me había sacado) y como no me lo podía sacar dos veces, me lo puse de nuevo para poder volvérmelo a sacar y me desperecé las bolas: ¡buenos días! -Buenos días las pelotas.
Y apagué y escuchaba la canilla de la cocina gotear, y di una vuelta en la cama, y otra y otra y otra, pero dando vueltas los cueritos no se arreglan y me levanté. (No para arreglarlo) Encendí la computadora, chequeé mails, abrí páginas de sexo, me cepillé los dientes, me miré al espejo: -¡Buen día! -Andá a acostarte. Dijo mi cara y obedecí. Y me levanté. Lavé una remera que no terminaba nunca de enjuagar. Me acosté y agarré el libro y me dio sueño, entonces apagué la luz, y al apagarla me desvelé y me levanté. Mandé mensajes a un par de putos que no contestaron: estarían durmiendo. (o garchando)
Me hice buches con Listerine (Ayer fui a la farmacia y dije: -Dame Alplax. Había querido decir Plax, que no es exactamente lo mismo. Me imaginé buches con Alplax y me reí. El farmacéutico no es ni lindo ni feo pero me mira y me haría chupar la pija) y me acosté. Me toqué la chota y ahí estaba; la acomodé para acá, pero el inquieto era yo.
Anoche salí a correr a las 11 de la noche; volví 0:30. Tenía que tener sueño: No.
¡Y la concha de mi despertador!
Son las 7:40 y ¡está sonando! Me tengo que levantar. ¡¡Pero si no me acosté!! Bueno, sí, me acosté, pero ahora estoy escribiendo ésto. ¿O lo estoy soñando?
¿Sueño que no duermo? ¡Qué pesadilla!
Ayer uno que me peina el jopo como quiere me dijo: -Puto el que lee.
¡Estoy condenado a no dejar de leer!
Bueno gente, los dejo.
Tengo que levantarme.

¿Soy un qué?
Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será y un es cansado”
No me acuerdo quién dijo esto, pero me gusta.
Mi existencia líquida.
Cuántos polvos saldan un olvido
Cuántos besos tapan un recuerdo
Cuánto fluído apaga un sentimiento
Cuántos cuerpos borran un deseo.
Mi existencia líquida, Bauman y un sólo rostro.
-Los bombones no son comida.
-Los bombones no son comida. dijo Silvina hoy en sesión extraordinaria.
-te los podés comer, pero tenés que saber que pueden caer mal…
De desamores, escobas y deshoras.
“La lenta máquina del desamor, los engranajes del reflujo, los cuerpos que abandonan las almohadas, las sábanas, los besos, y de pie ante el espejo interrogándose cada uno a sí mismo, ya no mirándose entre ellos, ya no desnudos para el otro, ya no te amo, mi amor.”
Cortázar.
El que quiere más es el vulnerable y el otro maneja el poder. Las relaciones nunca son simètricas. Pero las cosas no llegan sino por mediación de la mente. Deformamos los objetos como un espejo cóncavo y nos faltan todos los medios para comprobar su exactitud.
Nunca pude barrer una escalera para arriba (como Cortázar) entre otras cosas porque nunca agarré una escoba.
Ingrid, la sueca.
Ingrid es sueca, rubia, bella y tiene enormes ojos azules.
Es una mina copada, de buen humor, tolerante, abierta… hinchapelotas (conciente) y casamentera…
Todos sabemos qué es un hinchapelotas, claro, pero lo que quizá no sepamos es que no son todos iguales.
Hay al menos dos clases: el conciente y el inconciente. Y la diferencia entre ambos es muy grande.
El hinchapelotas conciente a diferencia del otro, se da cuenta que lo es, lo sabe, tiene conciencia de la realidad, digamos, y esto siempre es positivo.
Una vez me dijo: -Edu, vos estás autorizado a decirme: Ingrid, ¡NO ME ROMPAS LAS PELOTAS!
Y esta es la diferencia de la que hablo: la conciencia.
La última anécdota se remonta a esta tarde, o por los menos recién hoy me la contaron.
Y fue así: Estaba yo en el balcón fumando en compañía de Silvina, (mina muy locuaz y de voz agudamente estridente) puteando porque se aproximaba una tormenta cuando así, de la nada me dice:
-Ingrid hoy, cuando estábamos reunidas me preguntó si no tenía algún novio para presentarte. No le contesté, (¿qué le podía contestar?) y no pude dejar de imaginarme la situación:
-Edu, tu novio. -Novio de Edu, Edu.
Al margen de esto y como digresión, Silvina me viene hablando últimamente de un amigo que según su gusto (que en cuestiones de hombres todavía no conozco) es muy lindo pero está en pareja…
¡Como si eso importara para una presentación!
Entonces, aclarado el punto y por si llega a leer esto: ¡No me importa su estado civil!
Volvamos a Ingrid.
Un inento fue con un peluquero al que había que hacerle un trabajo. Por suerte y dado que es un rubro al que por prejuicio escapo, zafé. Mandaron a otro y por lo que supe resultó un impresentable.
Otro de los intentos fue con un profesor de yoga. El suyo.
Un día, (no recuerdo con qué argumento) me dio la tarjeta del tipo para que fuera a verlo…
Y como siempre en estos casos no puede evitar mientras me hablaba, representar en mi cabeza la situación:
-Hola, profesor de yoga, me manda Ingrid, la sueca. -Sí. -Me dio tu tarjeta para que venga a verte y cojamos.
Todavía la tengo guardada.
Otra de las presentaciones fue con un mexicano, y esa sí estuvo buena.
En general podría decir que la idea de conocer a uno no me atrae, pero con este fue completamente diferente y sucedió como sigue: Una tarde de mucho calor, Ingrid, la sueca, me dice:
-Edu, vas a tener que ir hasta Callao a hacer un relevamiento.
La miré… La conozco. Sé de sus intentos y también sé que no puedo salir de la oficina ni por una amenaza de bomba. La miré…
-¿Relevamiento de qué?
Hacía mucho calor y la idea de tomar el subte a las 3 de la tarde me bajaba la presión.
-Pero mirá que el departamento no está vacío, lo está ocupando un mexicanito por unos días.
Y ahí me cayó la ficha…
Fui. Llegué empapado, los pelos de todo el cuerpo pegados a la piel y la ropa transparente. Me sequé como pude, subí, toqué el timbre y lo vi… y fue sin dudas el mexicano más lindo que vi hasta ese momento… (y conocí muchos en México)
Y ahí estaba yo, bañado en sudor frente al presentado.
-Hola, soy Edu y me manda Ingrid para que te atienda.
Se rio, me reí y no pude dejar de mirarlo, y ahí empezamos a hablar. Era estudiante de cine o de teatro o vaya a saber qué. (Ya no lo escuchaba)
Y resultó varias cosas: primero muy lindo, unos 20 años, amigo de Gael (no le creí) y rápido para los mandados.
Hay que reconocer que el mexicano tiene una virtud: es gauchito. Y sí.
El mexicano a todo contesta: ¡MANDE! Son muy educados, atentos y sociales.
Sólo hay que pedirles. Y yo pedí.
¡Me encantó!
Tardé en hacer el relevamiento, pero como soy eficiente… por las dudas volví a relevar todo varias veces más…
Quedé exhausto, y no quería volver.
¡GROSSA!
Otra fue con un americano.
Un amigo suyo, o un hermano de una amiga o vaya a saber…
Ese día todo parecía tranquilo y no fue hasta que una traidora me contó el plan que se estaba gestando que empecé a observar. Y pude ver cosas extrañas: Llamadas telefónicas, corridas y bastante movimiento. Casi todas las mujeres estaban en connivencia en la operación, y me puse muy incómodo.
No es fácil organizar una “fiesta” sorpresa, ¿no? y menos con el enfiestado presente.
Al rato largo apareció el muñeco de la torta… !Pedazo de muñeco impresionante!
No me gustan las tortas, aclaro, pero a este me lo hubiera comido con gusto.
Se reunió con la organizadora del evento y charlaban… pero lo más impactante era ver a mis compañeras a los saltitos, (como quien no quiere ser escuchado) tratando de obtener información del muñeco en cuestión.
A las presentaciones hay que sumar los sitios increíbles que me recomienda por toda la ciudad, por El Tigre y por donde sea que haya visto putos…
Por si todavía quedan dudas, Ingrid, la sueca, mina bonita, rubia y de enormes ojos azules es mi jefa.
Y como conclusión a todo esto, si es que es posible una, sería que…estar enamorado no inspira, Ingrid, lo único que produce es dispersión.
Así toy bien. :)
Mi amiga Mariana.
Supe de Marguerite Yourcenar por primera vez a los 20 años.
Cursaba una materia cuatrimestral de mañana y en uno de los grupos había un docente que me encantaba. Era muy alto, de pelo castaño, largo, ondeado. Tenía unos 32 años y era levemente afectado. (amanerado) Me gustaba y no estaba en su grupo. Seguía su clase más que la mía y no sabía cómo hacer para pasarme.
Se me ocurrió que podía intentar hacerme amigo de alguno de ese grupo y usar ese argumento para pedir el cambio. Y eso hice. ![]()
Elegí una víctima. Comencé a observarla, a seguirla, sobre todo en el bar. Nunca estaba sola y no me animaba a interrumpir. Tenía que hacerlo de alguna manera y rápido. Una mañana la encontré en el colectivo. Venía de Olivos, donde vivía. La saludé por primera vez ahí, en el 28. Y así empezó una charla forzada que se transformaría en amistad hasta hoy.
Se llama Mariana y es hermosa: Pelo rubio enrulado hasta los hombros, delicada y de ascendencia noruega.
Su casa era enorme, a 3 cuadras de Av. Maipú sobre las barrancas. La había construido su abuelo, decía. Estudiábamos en un cuarto en el 1er piso. De ahí se veían los parques de las casas vecinas, todas con piletas, quinchos, muchos árboles y el río de fondo.
De a poco fue creciendo nuestra amistad. Nos inscribimos en adelante en varias materias juntos. Pasábamos mucho tiempo en Olivos, en la facultad y con sus amigos.
Su novio era un bombonete increíble de pelo corto rebajado en las sienes y nuca, algo de jopo, nariz aguileña. Estudiaba para milico y se llevaba mejor con los padres que con ella. Tenía un acento medio autoritario y nunca simpatizamos. Su madre es enorme, tipo tirolesa y por las mañanas cantaba mientras cambiaba las toallas y sábanas de toda la casa. ¡A diario! Su padre tenía un negocio de ropa. No lo veía mucho y a su hermano nunca. Pasaba muchos días en su casa, sobre todo en fechas previas a las entregas y así llegué a conocer bien a su familia.
¡Pude pasarme de grupo…! y con Mariana de compañera.
Esa mañana el tipo empezó la clase hablando de Opus Nigrum, de Yourcenar y así comenzaba esta historia…
Preguntaba todo cuanto podía en el esfuerzo de acercarme, con cuidado de no quedar como un imbécil. Mariana no percibía la estrategia.
Empecé a quedarme después de hora y ella conmigo, dicíendome que no era necesario. Insistía. Tuve que contarle: -Mirá, Mariana, El tema es así…. (Tarde o temprano iba a tener que decírselo)
Se rio. Le dio risa. Se reía de mi o de la historia, no sé.
A ella todo le chupaba un huevo. Vivía en una caja de cristal y la vida le sonreía. Tiene un pequeño problema: tiende a objetizar a la gente y eso hizo conmigo. Me adoptó y pasé a ser un muñeco lindo… Pero es así naturalmente, lo hace sin darse cuenta.
Mariana es dulce, simpática, metida, casamentera y nada le da vergüenza. Una vez organizó una fiesta en su casa. Muchos amigos suyos, algunos míos, otros de su novio…y el docente en cuestión incluído y acompañado. Me quise morir. No sabía qué hacía ahí. Lo había invitado ella sin avisarme y se encargó también de hacerle saber que soy gay. (como si no se hubiera dado cuenta solo)
¡Una maestra!.
El docente resultó estar en pareja con otro docente nuestro de otra materia (todos putos en esa facultad)
De todas maneras…pasaron las cosas que tenían que pasar. Terminamos esa materia. Nos recibimos, seguimos siendo amigos y aún hoy nos reímos cuando nos acordamos de esta historia.
Y como todos ustedes saben, las pijas pasan… los amigos quedan.
Objetizame Mariana.
¡Me encantás!
Un tipo copado de armas llevar.
-¿A vos todo te provoca angustia? me dijo hace un tiempo largo un ex buen amigo que por fatalidad encontré hace dos días a una cuadra de su casa. Y la verdad es que no sé cómo no lo crucé antes, dado que somos vecinos…
-No. Me pasa sólo cuando estoy con vos. contesté.
Recuerdo cuando nos conocimos, se presentó diciendo: Hola. Marcelo. Lector compulsivo.
Me quedé callado, mirándolo, en blanco. Pensé: ¡este es un pelotudo importante!. (y el tiempo me daría la razón)
-¡Ah, mirá! ¿Y cuándo vivis?, le pregunté mientras pensaba en qué colectivo tomar para volver a casa…
Se ofuscó. No le gustó. A mi tampoco su soberbia.
Pero bueno…estábamos en esa cita para coger y si hay algo de lo que no me desvío es de mis objetivos. Por lo tanto y en vez de decirle que me parecía un profiláctico, le pregunté si tenía uno encima. (Yo me había olvidado y estábamos en un lugar apartado). Dijo que no, y sin tomar aire empezó a hablar de literatura. Sabía, eh, para qué ser necio.
Me fui de ese encuento con la cabeza quemada y una larga lista de libros para comprar. (y sin coger)
Tiempo después volvimos a hablar por msn. (por casualidad o error) y de a poco esas charlas fueron tornándose interesantes. Empezamos a hablar con más frecuencia, después a diario por largas horas… hasta que decidimos que era el momento de trasladar esa empatía a la realidad y así, ese vínculo chiquito fue creciendo.
Con el tiempo Marcelo llegó a ser importante, necesario y de referencia para mi.
Nos hicimos amigos. (Una pena haber dejado pasar semejante pija pero las cosas tomaron ese curso y no me parecía nada mal).
Recuerdo una de las primeras charlas, de madrugada…le pedí que me explique el mecanismo que utiliza el cerebro para trasnformar los pensamientos en palabras y el razonamiento inductivo y deductivo. Escribió 1 hora. Me pareció brillante y comencé a admirarlo.
Era simpático, tenía buen humor, le gustaban las pilchas, comer afuera, un acento encantador y un defecto bastante grande: usaba su conocimiento como un arma; la sabía usar y tenía buena puntería.
Vivimos a pocas cuadras. Nuestro barrio repleto de bares, restaurantes, pubs, luces y gente a toda hora. Nos veíamos casi todas las noches para comer afuera o salíamos a caminar o nos sentábamos en algún café a charlar por horas. (No siempre de libros)
Solíamos ir a Plaza Armenia.(cuando era todavía desconocida y daba miedo estar ahí de noche) Nos tirábamos en el pasto panza arriba, mirando las estrellas y hablábamos de nuestras cosas, insomnes, escuchando las murgas ensayando a lo lejos.
Tenía una manera rara de querer y demostrar afecto: lastimando. Medio eficaz de hacer recapacitar, según decía…
La amistad duró varios años y un disparo certero la concluyó.
Este es mi recuerdo para Marcelo, un tipo copado, de armas llevar.
Cada persona…
“Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.”
Borges.
De ilusiones y engaños.
La palabra ilusión viene del latín illusio “engaño” y éste de illusus, participio del verbo illudere.
Illudere se formó con el prefijo “in” y el verbo “ludere”, lo que significa “jugar contra”
Tendríamos así una de las acepciones de ilusión como “percepción o idea irreal”
Dijo que me quiere.
No sé si lo soñé, lo escuché, si estaba entredormido o entredespierto.
Ayer dijo te quiero.
En mi vida hay un estado recurrente que no sé explicar. es una instancia intermedia entre el sueño, la conciencia y el cansancio. Estado de confusión que mezcla realidad e imaginación donde lo que siento, quiero ser, escuchar o decir es posible y nunca sé si fue real. Me dijo que me quiere. ¿Lo escuché o lo soñé?
Un recurso de doble filo de mi mente que siempre me juega en contra y me hace feliz.
La duermevela es peligrosa, pero manipulable.
Dijo que me quiere.
El jugo de mi sobra.
No sé si esperarte de nuevo
por una mañana o dos.
El jugo en mi sobra es ardiente,
la buena noticia sos vos… sos vos.
La noche se agota de verme,
quizá es mejor descansar.
Afuera hace frío y es tarde
el hoy del reloj se durmió…y se fue.
Y vendrás con una sonrisa
envuelta en la brisa,
y me verás inútil demente inconcientemente.
Yo pisaré tu cama de fosas (y no mariposas).
Resolveré la última prosa,
resuelve mis cosas, en soledad.
Dice Aristimuño, y me gusta.
La buena noticia sos vos.
Incertidumbre pura.
Mi amigo Kike el mexicano me dijo ayer que en las relaciones no hay pasado ni futuro, sólo hay ahora.
Y la verdad es que yo lo escucho…
No sé si tenga razón en lo que dice, pero admiro su pragmatismo. (si entendemos esto como la búsqueda de las consecuencias prácticas del pensamiento y el criterio de verdad como valor para la vida, entonces él lo es)
Raro, ¿no?
Si no hay ni pasado ni futuro no hay tiempo. La sola representación de esta idea me provoca angustia; la misma angustia que la eternidad o la nada, la misma desesperación que mirar un reloj detenido.
¡Sin tiempo no hay nada, chango!
¿Para qué sirven las cosas sin futuro?
¿Para que sirve una relación ahora, si no tiene futuro?
La vida es contingencia, es cierto; es la posibilidad concreta de que las cosas sucedan o no.
Incertidumbre pura…¿sin futuro ni pasado?
Esto cada vez suena peor.
Por algo me alteró lo que me dijo mi amigo, quizá porque lo único que conservo es lo que guardo en la heladera; todo lo demás lo pierdo o desaparece.
Yo necesito tiempo.
Me gusta.
No me pasa muy seguido.
Es mágico, un encantamiento que suspende en el aire, un misterio ininteligible, y me gusta.
Culpable.
Me acusan de tener una biblioteca gay.
Han encontrado pruebas de este delito, dicen: Memorias de Adriano, La estrella de la guarda, Cándido, Historia de un deseo, El baile de las locas y Bomarzo entre los mugrosos estantes donde viven mis libros.
Me puse a buscar pues, personas en este espacio que comparten mis gustos literarios y la encontré, y dije: -“¡qué mujer más bella!”
Soy gay, sí, culpable, por lo tanto. Pero la belleza en cualquiera de sus formas me confunde y me absuelve y por ésto mi mensaje.
-Carlos, soy gay.
Mi amigo Carlos me recriminó no estar incluido en ninguna de mis entradas hasta el día de la fecha. No es que me olvidé; el blog es nuevo y él demasiado importante para incluirlo así nomás. Olvidarme de él sería como afeitarse sin espejo: imposible.
Lo conocí él en la mitad los 80s cuando promediábamos la secundaria y nunca más nos separamos.
El primer día q nos vimos fue en la escuela.
Me incorporé tarde a ese curso, no sé por qué. La clase ya había comenzado; la preceptora interrumpió y me presentó ante todos y seguidamente ocupé el único banco libre que vi; era el primero de la fila del medio del lado izquierdo; al lado estaba él y jamás volvimos a sentarnos separados. Era muy traga, sí; siempre sentado en el primer banco.
Hicimos juntos la escuela y toda la facultad. Recorrimos juntos represiones, persecuciones, angustias, alegrías, miedos, risas, secretos, decenas de miles de horas de estudios, miles de libros, de apuntes, de fotocopias, de rotrings, de tintas y papeles de mil texturas y colores, témperas y acuarelas, óleos y maquetas, pegamentos alucinantes, madrugadas de tablero, centenares de noches dibujando, autos descompuestos cada día a la salida de la facu., miles de centenares de 28 y 107…
Compartimos familias también; y casas e intimidades y almuerzos y cenas…
¡Su mamá es tan buena y tan simpática! ¡Me quería tanto! Estaba tan acostumbrada a mi presencia en su casa que hasta llegó a cocinar lo que le pedía. Recuerdo un mediodía que se me ocurrió decir que me gustaban las batatas fritas: me las hizo. ¡Qué vergüenza me dio! Su mamá me quiere mucho, sin dudas y yo guardo de ella un recuerdo grande e indeleble como la tana más buena y cariñosa que conocí.
En mi barrio todos preguntaban siempre por Carlitos. ¿Increíble no? Estaban acostumbrados a verlo en mi casa; preguntaban por él mis vecinos, mis tías, mis primos. Vivíamos a unas 20 cuadras…y hasta los findes de ocio pasábamos juntos.
¡Tantos sábados pasé en su casa! ¡Tantas horas hablando en el balcón!
Y las hojas frescas de los plátanos que filtraban la luna de las noches de verano en ese balcón angosto del segundo piso. ¡Luna verde insinuada entre las hojas!
¡Cómo lo quería mi nonna! A la salida de gimnasia pasábamos a saludarla y nos quedábamos un buen rato con ellos. Patio siempre recién baldeado con charquitos de agua, parras pesadas de uva madura, higueras urticantes repletas de fruta y mañanas calurosas… en la casa enorme de mis abuelos.
A todos les caíamos bien; él y yo nos hacíamos querer y nos hacían saber su afecto.
Estudiábamos mucho, nos gustaba. En la secundaria llegamos a tener en los últimos tres años un promedio obsceno de 9.70. Vivíamos para estudiar. Era repugnante.
Estudiábamos mucho pero no hacíamos otras tantas cosas importantes para esa edad; no las voy a contar acá, pero sí digo que con el tiempo nos arrepentimos. Como dije antes, compartimos secretos también.
Pasaron los años, terminamos la facultad, y me di cuenta, así…de repente, que afuera la vida no era de papel y estilógrafo. Me sentí desorientado y sin saber para dónde ir; confundido, con miedo, con muchas decisiones importantes que tomar. Necesitaba empezar a construirme una vida con una sexualidad definida y me costó. Me peleé con mucha gente e injustamente con mis padres.
A los 25 por fin, me fui de casa.
Ya solo y con las cosas relativamente claras, fue mi amigo el primero al que recurrí para contarle lo que sentía, lo que me pasaba y lo que estaría dispuesto a llevar adelante.
–Carlos, soy gay.
La estrella de la guarda.
“Yo había farfullado a regañadientes no sé qué sobre el tiempo que corre, y que aquel trabajo en el extranjero era sólo temporal; y sin embargo no había dicho nada acerca de la turbia sensación que tenía de haber traspasado ya la última frontera de la juventud cuando miraba, a pesar mío, a los verdaderamente jóvenes con una mezcla de avidez y rencor”
La estrella de la guarda/Allan Hollinghurst.
¡Me gusta como escribe!
Sigue lloviendo.
Yo no sé, mirá, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.
El aplastamiento de las gotas.
Julio Cortázar.
¿Yo dual?
A mi no me angustia ni no saber para qué estoy en el mundo….aunque esto te va a ayudar.
Deleitate con este fragmento, q a mi me encanta y si te gusta te paso algunos de Camus, Sartre y Beauvoir.
Si prometés no suicidarte, claro.
Mientras que el hombre, al levantarse sobre las dos patas traseras y al convertir en un hacha la primera piedra filosa, instituyó las bases de su grandeza pero también los orígenes de su angustia; porque con sus manos y con los instrumentos hechos con sus manos iba a erigir esa construcción tan potente y extraña que se llama cultura e iba a iniciar así su gran desgarramiento, ya que habrá dejado de ser un simple animal pero no habrá llegado a ser el dios que su espíritu le sugiera. Será ese ser dual y desgraciado que se mueve y vive entre la tierra de los animales y el cielo de sus dioses, que habrá perdido el paraíso terrenal de su inocencia y no habrá ganado el paraíso celeste de su redención. Ese ser dolorido y enfermo del espíritu que se preguntará, por primera vez, sobre el por qué de su existencia.”
(Sobre héroes y tumbas)
Somos contingencia pura, mi querido, y si no sabés qué pito tocar…empezá por el primero que encuentres.
Gancia con azúcar y otras yerbas.
¿A caso no lleva azúcar? ¡No, el porro no, el Gancia!
Si me hubieses visto sostenido por cuatro minas anoche en Trivenchi: un bochorno. Perdí dignidad, sí, y eso me angustia un poco.
No fue por el porrito, eh, no, no, más bien porque quedé genuflexo ante sus genitales.
El próximo lo armo con azúcar.
La ignominia al límite y el perfume de Fox.
Mirá, no me apures, ¿si? Dame tiempo…Es mi primera nota, esperá que se me ocurra algo….mientras tanto pedí un Gancia. O leete Amor líquido, o El perfume o Sobre el amor y la muerte. Hablando de Süskind…cómo puede ser un libro tan bueno y el siguiente tan malo. ¿La pegó con el primero o la cagó con el segundo? O las dos cosas, o no entendí el último, andásaber. ¡Qué me importa!
Seguí con La frontera de Cristal, de Carlos Fuentes: son cuentos que se suceden en la frontera…de la ignominia como diría Fox; uno es sobre dos putos que empiezan la universidad en Estados Unidos, el uno mexicano, el otro norteamericano… Y la verdad…tengo q admitir que me gustó, sí, aunque lo haya escrito Fuentes. Cómo te puede gustar algo de alguien que escribe en un diario americano? Sí, soy prejuicioso, no me jodas.
De Fuentes sólo había leído Terra Nostra, libro que generosamente me mandó mi amigo Enrique desde el D.F. hace ya como 5 años o más. Acá no se reedita desde 1975 y no sueñes que te lo voy a prestar.
Y por último, agarrá (y leelo) El psicoanalista, que pinta bien. Todos éstos los compré en México, en un choping de la Colonia de Santa Fe, en el DF, un mediodía esperando que Enrique me pasara a buscar para almorzar; el punto de encuentro era ZARA; ahí estuve puntualmente a la hora señalada…no fuera cosa que me perdiese en esa ciudad…Enrique no llegaba, llevaba ya más de media hora de retraso cuando me llamó increpándome:
-¿Qué dónde estás, se puede saber?
-En la puerta de Zara, como dijimos. dije.
-Pues YO estoy en la puerta de Zara y no te veo acá… Y lo veo asomándose desde arriba, riéndose a más no poder, gritando desde otro piso que el punto de encuentro era en Zara hombres…y no Zara mujer. Todavía debe estar riéndose, pero en fin, ésta es ya otra anécdota.
El punto acá es que fui a esa librería por literatura mexicana y compré todo europeo, excepto el de Fuentes, q te recomiendo.












































