Archivo para febrero 2009
Mi existencia líquida.
Cuántos polvos saldan un olvido
Cuántos besos tapan un recuerdo
Cuánto fluído apaga un sentimiento
Cuántos cuerpos borran un deseo.
Mi existencia líquida, Bauman y un sólo rostro.
-Los bombones no son comida.
-Los bombones no son comida. dijo Silvina hoy en sesión extraordinaria.
-te los podés comer, pero tenés que saber que pueden caer mal…
De desamores, escobas y deshoras.
“La lenta máquina del desamor, los engranajes del reflujo, los cuerpos que abandonan las almohadas, las sábanas, los besos, y de pie ante el espejo interrogándose cada uno a sí mismo, ya no mirándose entre ellos, ya no desnudos para el otro, ya no te amo, mi amor.”
Cortázar.
El que quiere más es el vulnerable y el otro maneja el poder. Las relaciones nunca son simètricas. Pero las cosas no llegan sino por mediación de la mente. Deformamos los objetos como un espejo cóncavo y nos faltan todos los medios para comprobar su exactitud.
Nunca pude barrer una escalera para arriba (como Cortázar) entre otras cosas porque nunca agarré una escoba.
El coliseo.
-Y este es el Coliseo. Dije a toda la oficina.
Ingrid, la sueca.
Ingrid es sueca, rubia, bella y tiene enormes ojos azules.
Es una mina copada, de buen humor, tolerante, abierta… hinchapelotas (conciente) y casamentera…
Todos sabemos qué es un hinchapelotas, claro, pero lo que quizá no sepamos es que no son todos iguales.
Hay al menos dos clases: el conciente y el inconciente. Y la diferencia entre ambos es muy grande.
El hinchapelotas conciente a diferencia del otro, se da cuenta que lo es, lo sabe, tiene conciencia de la realidad, digamos, y esto siempre es positivo.
Una vez me dijo: -Edu, vos estás autorizado a decirme: Ingrid, ¡NO ME ROMPAS LAS PELOTAS!
Y esta es la diferencia de la que hablo: la conciencia.
La última anécdota se remonta a esta tarde, o por los menos recién hoy me la contaron.
Y fue así: Estaba yo en el balcón fumando en compañía de Silvina, (mina muy locuaz y de voz agudamente estridente) puteando porque se aproximaba una tormenta cuando así, de la nada me dice:
-Ingrid hoy, cuando estábamos reunidas me preguntó si no tenía algún novio para presentarte. No le contesté, (¿qué le podía contestar?) y no pude dejar de imaginarme la situación:
-Edu, tu novio. -Novio de Edu, Edu.
Al margen de esto y como digresión, Silvina me viene hablando últimamente de un amigo que según su gusto (que en cuestiones de hombres todavía no conozco) es muy lindo pero está en pareja…
¡Como si eso importara para una presentación!
Entonces, aclarado el punto y por si llega a leer esto: ¡No me importa su estado civil!
Volvamos a Ingrid.
Un inento fue con un peluquero al que había que hacerle un trabajo. Por suerte y dado que es un rubro al que por prejuicio escapo, zafé. Mandaron a otro y por lo que supe resultó un impresentable.
Otro de los intentos fue con un profesor de yoga. El suyo.
Un día, (no recuerdo con qué argumento) me dio la tarjeta del tipo para que fuera a verlo…
Y como siempre en estos casos no puede evitar mientras me hablaba, representar en mi cabeza la situación:
-Hola, profesor de yoga, me manda Ingrid, la sueca. -Sí. -Me dio tu tarjeta para que venga a verte y cojamos.
Todavía la tengo guardada.
Otra de las presentaciones fue con un mexicano, y esa sí estuvo buena.
En general podría decir que la idea de conocer a uno no me atrae, pero con este fue completamente diferente y sucedió como sigue: Una tarde de mucho calor, Ingrid, la sueca, me dice:
-Edu, vas a tener que ir hasta Callao a hacer un relevamiento.
La miré… La conozco. Sé de sus intentos y también sé que no puedo salir de la oficina ni por una amenaza de bomba. La miré…
-¿Relevamiento de qué?
Hacía mucho calor y la idea de tomar el subte a las 3 de la tarde me bajaba la presión.
-Pero mirá que el departamento no está vacío, lo está ocupando un mexicanito por unos días.
Y ahí me cayó la ficha…
Fui. Llegué empapado, los pelos de todo el cuerpo pegados a la piel y la ropa transparente. Me sequé como pude, subí, toqué el timbre y lo vi… y fue sin dudas el mexicano más lindo que vi hasta ese momento… (y conocí muchos en México)
Y ahí estaba yo, bañado en sudor frente al presentado.
-Hola, soy Edu y me manda Ingrid para que te atienda.
Se rio, me reí y no pude dejar de mirarlo, y ahí empezamos a hablar. Era estudiante de cine o de teatro o vaya a saber qué. (Ya no lo escuchaba)
Y resultó varias cosas: primero muy lindo, unos 20 años, amigo de Gael (no le creí) y rápido para los mandados.
Hay que reconocer que el mexicano tiene una virtud: es gauchito. Y sí.
El mexicano a todo contesta: ¡MANDE! Son muy educados, atentos y sociales.
Sólo hay que pedirles. Y yo pedí.
¡Me encantó!
Tardé en hacer el relevamiento, pero como soy eficiente… por las dudas volví a relevar todo varias veces más…
Quedé exhausto, y no quería volver.
¡GROSSA!
Otra fue con un americano.
Un amigo suyo, o un hermano de una amiga o vaya a saber…
Ese día todo parecía tranquilo y no fue hasta que una traidora me contó el plan que se estaba gestando que empecé a observar. Y pude ver cosas extrañas: Llamadas telefónicas, corridas y bastante movimiento. Casi todas las mujeres estaban en connivencia en la operación, y me puse muy incómodo.
No es fácil organizar una “fiesta” sorpresa, ¿no? y menos con el enfiestado presente.
Al rato largo apareció el muñeco de la torta… !Pedazo de muñeco impresionante!
No me gustan las tortas, aclaro, pero a este me lo hubiera comido con gusto.
Se reunió con la organizadora del evento y charlaban… pero lo más impactante era ver a mis compañeras a los saltitos, (como quien no quiere ser escuchado) tratando de obtener información del muñeco en cuestión.
A las presentaciones hay que sumar los sitios increíbles que me recomienda por toda la ciudad, por El Tigre y por donde sea que haya visto putos…
Por si todavía quedan dudas, Ingrid, la sueca, mina bonita, rubia y de enormes ojos azules es mi jefa.
Y como conclusión a todo esto, si es que es posible una, sería que…estar enamorado no inspira, Ingrid, lo único que produce es dispersión.
Así toy bien. :)
Mi amiga Mariana.
Supe de Marguerite Yourcenar por primera vez a los 20 años.
Cursaba una materia cuatrimestral de mañana y en uno de los grupos había un docente que me encantaba. Era muy alto, de pelo castaño, largo, ondeado. Tenía unos 32 años y era levemente afectado. (amanerado) Me gustaba y no estaba en su grupo. Seguía su clase más que la mía y no sabía cómo hacer para pasarme.
Se me ocurrió que podía intentar hacerme amigo de alguno de ese grupo y usar ese argumento para pedir el cambio. Y eso hice. ![]()
Elegí una víctima. Comencé a observarla, a seguirla, sobre todo en el bar. Nunca estaba sola y no me animaba a interrumpir. Tenía que hacerlo de alguna manera y rápido. Una mañana la encontré en el colectivo. Venía de Olivos, donde vivía. La saludé por primera vez ahí, en el 28. Y así empezó una charla forzada que se transformaría en amistad hasta hoy.
Se llama Mariana y es hermosa: Pelo rubio enrulado hasta los hombros, delicada y de ascendencia noruega.
Su casa era enorme, a 3 cuadras de Av. Maipú sobre las barrancas. La había construido su abuelo, decía. Estudiábamos en un cuarto en el 1er piso. De ahí se veían los parques de las casas vecinas, todas con piletas, quinchos, muchos árboles y el río de fondo.
De a poco fue creciendo nuestra amistad. Nos inscribimos en adelante en varias materias juntos. Pasábamos mucho tiempo en Olivos, en la facultad y con sus amigos.
Su novio era un bombonete increíble de pelo corto rebajado en las sienes y nuca, algo de jopo, nariz aguileña. Estudiaba para milico y se llevaba mejor con los padres que con ella. Tenía un acento medio autoritario y nunca simpatizamos. Su madre es enorme, tipo tirolesa y por las mañanas cantaba mientras cambiaba las toallas y sábanas de toda la casa. ¡A diario! Su padre tenía un negocio de ropa. No lo veía mucho y a su hermano nunca. Pasaba muchos días en su casa, sobre todo en fechas previas a las entregas y así llegué a conocer bien a su familia.
¡Pude pasarme de grupo…! y con Mariana de compañera.
Esa mañana el tipo empezó la clase hablando de Opus Nigrum, de Yourcenar y así comenzaba esta historia…
Preguntaba todo cuanto podía en el esfuerzo de acercarme, con cuidado de no quedar como un imbécil. Mariana no percibía la estrategia.
Empecé a quedarme después de hora y ella conmigo, dicíendome que no era necesario. Insistía. Tuve que contarle: -Mirá, Mariana, El tema es así…. (Tarde o temprano iba a tener que decírselo)
Se rio. Le dio risa. Se reía de mi o de la historia, no sé.
A ella todo le chupaba un huevo. Vivía en una caja de cristal y la vida le sonreía. Tiene un pequeño problema: tiende a objetizar a la gente y eso hizo conmigo. Me adoptó y pasé a ser un muñeco lindo… Pero es así naturalmente, lo hace sin darse cuenta.
Mariana es dulce, simpática, metida, casamentera y nada le da vergüenza. Una vez organizó una fiesta en su casa. Muchos amigos suyos, algunos míos, otros de su novio…y el docente en cuestión incluído y acompañado. Me quise morir. No sabía qué hacía ahí. Lo había invitado ella sin avisarme y se encargó también de hacerle saber que soy gay. (como si no se hubiera dado cuenta solo)
¡Una maestra!.
El docente resultó estar en pareja con otro docente nuestro de otra materia (todos putos en esa facultad)
De todas maneras…pasaron las cosas que tenían que pasar. Terminamos esa materia. Nos recibimos, seguimos siendo amigos y aún hoy nos reímos cuando nos acordamos de esta historia.
Y como todos ustedes saben, las pijas pasan… los amigos quedan.
Objetizame Mariana.
¡Me encantás!
Un tipo copado de armas llevar.
-¿A vos todo te provoca angustia? me dijo hace un tiempo largo un ex buen amigo que por fatalidad encontré hace dos días a una cuadra de su casa. Y la verdad es que no sé cómo no lo crucé antes, dado que somos vecinos…
-No. Me pasa sólo cuando estoy con vos. contesté.
Recuerdo cuando nos conocimos, se presentó diciendo: Hola. Marcelo. Lector compulsivo.
Me quedé callado, mirándolo, en blanco. Pensé: ¡este es un pelotudo importante!. (y el tiempo me daría la razón)
-¡Ah, mirá! ¿Y cuándo vivis?, le pregunté mientras pensaba en qué colectivo tomar para volver a casa…
Se ofuscó. No le gustó. A mi tampoco su soberbia.
Pero bueno…estábamos en esa cita para coger y si hay algo de lo que no me desvío es de mis objetivos. Por lo tanto y en vez de decirle que me parecía un profiláctico, le pregunté si tenía uno encima. (Yo me había olvidado y estábamos en un lugar apartado). Dijo que no, y sin tomar aire empezó a hablar de literatura. Sabía, eh, para qué ser necio.
Me fui de ese encuento con la cabeza quemada y una larga lista de libros para comprar. (y sin coger)
Tiempo después volvimos a hablar por msn. (por casualidad o error) y de a poco esas charlas fueron tornándose interesantes. Empezamos a hablar con más frecuencia, después a diario por largas horas… hasta que decidimos que era el momento de trasladar esa empatía a la realidad y así, ese vínculo chiquito fue creciendo.
Con el tiempo Marcelo llegó a ser importante, necesario y de referencia para mi.
Nos hicimos amigos. (Una pena haber dejado pasar semejante pija pero las cosas tomaron ese curso y no me parecía nada mal).
Recuerdo una de las primeras charlas, de madrugada…le pedí que me explique el mecanismo que utiliza el cerebro para trasnformar los pensamientos en palabras y el razonamiento inductivo y deductivo. Escribió 1 hora. Me pareció brillante y comencé a admirarlo.
Era simpático, tenía buen humor, le gustaban las pilchas, comer afuera, un acento encantador y un defecto bastante grande: usaba su conocimiento como un arma; la sabía usar y tenía buena puntería.
Vivimos a pocas cuadras. Nuestro barrio repleto de bares, restaurantes, pubs, luces y gente a toda hora. Nos veíamos casi todas las noches para comer afuera o salíamos a caminar o nos sentábamos en algún café a charlar por horas. (No siempre de libros)
Solíamos ir a Plaza Armenia.(cuando era todavía desconocida y daba miedo estar ahí de noche) Nos tirábamos en el pasto panza arriba, mirando las estrellas y hablábamos de nuestras cosas, insomnes, escuchando las murgas ensayando a lo lejos.
Tenía una manera rara de querer y demostrar afecto: lastimando. Medio eficaz de hacer recapacitar, según decía…
La amistad duró varios años y un disparo certero la concluyó.
Este es mi recuerdo para Marcelo, un tipo copado, de armas llevar.
Cada persona…
“Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.”
Borges.
De ilusiones y engaños.
La palabra ilusión viene del latín illusio “engaño” y éste de illusus, participio del verbo illudere.
Illudere se formó con el prefijo “in” y el verbo “ludere”, lo que significa “jugar contra”
Tendríamos así una de las acepciones de ilusión como “percepción o idea irreal”


Dijo que me quiere.
No sé si lo soñé, lo escuché, si estaba entredormido o entredespierto.
Ayer dijo te quiero.
En mi vida hay un estado recurrente que no sé explicar. es una instancia intermedia entre el sueño, la conciencia y el cansancio. Estado de confusión que mezcla realidad e imaginación donde lo que siento, quiero ser, escuchar o decir es posible y nunca sé si fue real. Me dijo que me quiere. ¿Lo escuché o lo soñé?
Un recurso de doble filo de mi mente que siempre me juega en contra y me hace feliz.
La duermevela es peligrosa, pero manipulable.
Dijo que me quiere.





