Archivo para marzo 2009
Elena.
Elena flotaba sobre mí sin tocarme.
Suspendida en mi campo magnético me olía. Un aire viscoso y denso me envolvía.
Su respiración en mi pelo, en mi cuello, en mi boca, en mi torso, vientre y brazos reconstituía mi forma, y un hálito delicado como una brisa imperceptible templaba mi piel. Y me gustaba.
¿Qué imagen tendría mi olor? ¿Cómo sería el engranaje que lo convierte en forma? Quizá fórmulas químicas o números binarios. Mi piel en unos y ceros con impulsos magnéticos.
Cada registro me arrancaba fuerza. Y dolía un placer sereno de muerte cercana.
¿Mi alma estaba en mi piel?
Iba perdiendo fuerza. Sin presión ni conciencia me desvanecía en su sistema. Lánguido y pálido ya no pude hablarle. Necesitaba contarle su belleza y no pude. No la recordaba tan hermosa sobre mí sin apenas tocarme.
Cada suave respiro debilitó más mi corazón. Sangre con el olor de mi cuerpo.
Dejé de respirar.
Juan.
Había pasado la tormenta y olores y ruidos molestos subían hasta el altillo de la casa de Alessandra, donde yo vivía esas vacaciones. Olor fresco y húmedo a tierra, a pasto y a luna. Olor a luna mojada sin sueño,
una bicicleta inglesa guardada en la intemperie y con el mar de brújula esa noche salí por un camino de pinos pesados de agua. Ruiditos de granitos de arena y ramitas secas cantaban las ruedas con coro de perros invisibles que custodiaban la noche y ¿Cuántos son? ¿Por qué no puedo verlos? ¿O será el mismo uno que viaja en la humedad del aire hasta convertirse en otro lejano?
Manuel, el perro de mi amiga me guiaba distante, adelante, desconfiado. Noche. Fresco. Luna. Arena. Arbustos. Pinos de troncos altos y ¿cómo saben éstos dónde es arriba?
¿Dónde está el mar? ¿Adónde se metió este pelotudo? y me perdí y Manuel ya no estaba, ni los pinos. Todo había desaparecido bajo la arena como en un cambio de Era y la noche se convirtió en una línea infinita en su límite con el mar.
Me senté. Tardé media hora en encender mi porro. Sombras volaban mi oscuridad, el cielo perforado velaba mi angustia; abracé mis piernas y lloré….
Y soñé que lloré y mis mundos de sueños y conciencia se fundían en uno; ya no podría en adelante saber si soñaba o estaba despierto y me condenaba a no descansar jamás. Me desperté de golpe sin saber que había despertado, o seguía soñando que había despertado acostado en la arena, y lo primero que vi o soñé que vi fue una silueta de humano con sol de fondo, de pie, sobre mi cabeza; su sombra coincidía forzadamente al revés con mi cuerpo. Mi cuerpo y su sombra sin límite preciso.
Había sido un sueño y Juan había entrado en él despierto o dormido, sin límites y sin darme cuenta.
Aniceto.
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Desaguadero de Buenos Aires.
-Tal vez tenga suerte y muera joven, pensé en la fiesta de Cristina. Debería suceder pronto.
Debería poderse elegir el nombre también y cuándo nacer y morir.
En la terraza de la casa de su amigo en Chacarita (desaguadero de Buenos Aires)
Borges enterrado en Ginebra, Coca-Cola y Fernet. Cosas extrañas me pasaron esa noche. El fantasma del cementerio y el aroma a flores de la muerte. Jazmines y lavanda, una pileta de lona circular y un tatuaje indescifrado en el límite de su espalda.
El humor como nexo y la risa como aprobación. Su tatuaje, el chino y mi deseo.
PORROS Y PORRAZOS.
Picadora de carne y turgencia,
Olor de hombre y sábanas,
Olor de vainilla y leche,
Enamoramientos fatuos y Yos desplazados,
Amores fútiles, condones y forros,
Obsesiones y berrinches,
Libros y marihuana,
Mi música y tu canto,
Tan asustados y Doris,
Sueño y ensoñaciones,
Desvelos, duermevelas y Luciano,
Amigos y amigos con derechos,
¿Amigos sin derechos?
Amigos derechos y amigos torcidos,
Recuerdos y resentimientos,
Psicoanálisis e in-der-welt-sein,
Estar en el mundo y melancolía,
Deseo, deseo de deseo y Marcelo,
El tiempo, mi abulia y mi voluntad,
Intolerancias y coincidencias,
Mi ser y mi abuelo,
El ser y la Nada,
La sombra de una parra de verano y mi abuela,
Comportamientos psicopáticos y Martín,
Contradicciones y ambigüedades,
Complacencias e incompletudes,
Café Tacuba, México y Enrique,
Ideales y fantasías,
Realidad y virtualidad,
Confusiones y vanidades,
Afectos y carencias,
Chocolate suizo, tabaco y Andreas,
Humores corporales y esmegma,
Los clowns, La manzana cromática y Pablito,
Miedos e instinto,
Placeres y vergüenzas,
Hedonismo, mi esplendor y tu sexo,
Proyectos anquilosados y Nirvana,
Mi mano izquierda, lápices, hojas en blanco y Paul Klee,
La forma de tus labios y Rayuela,
Quiero ver tu risa todo el día y el amor de Leonardo,
Mi confesión y la lágrima de mi viejo,
Su recuerdo y mi culpa
Mi primer libro y mi madre,
Los mareados y El último café,
Tu impiedad y mi soledad sin para qué,
Golpes, porrazos y porros.
Conjunciones extrañas y el colombiano que me quita el sueño.
RaRo.

RARO SOY.
En la transición confusa de mi conciencia y la imprecisión concreta de mi sueño, en la rara duermevela que me confunde, fuera del alcance de mi razón y mis manos, ahí estabas, por primera vez bajo mi dominio. De proporciones áureas, tu corazón algoritmos que repetía de memoria y tus ojos sin color. No podía sin embargo dibujar tu risa, y te borraba entonces y volvía a comenzar con otras líneas, puntos y planos, empecinado con axiomas desconocidos e inexactos que dieran forzadamente con mi idealización de tu forma. Dividía tu estatura y la distancia entre el origen de tu cuerpo y pies y me daba un número q multipliqué sin querer por los latidos de mi emoción cuando estoy con vos y así me iba convirtiendo yo mismo en función tuya, en curva que se aproxima a su asíntota sin llegar a tocarla, función cruel que me permitió estar infinitamente cerca sin tocarte jamás.
RaRo.-

¿Marge Simpson o Modest Mouse?
Ayer Marge Simpson dijo que la base del burgués es el matrimonio y el capitalismo. ¡Qué burguesa resultó!
Y el ideal ascético cristiano ¿qué dice?
Y vos, ¿qué decís?
Por lo pronto me quedo con MARCH INTO THE SEA, de MODEST MOUSE. ¡Qué banda, carajo!

Me han dicho:
1) Es que sos muy dramático.
2) Parecés judío, ¡cómo te gusta sufrir!
3) A vos no te gustan los hombres, sino lo problemas que ellos generan.
4) Cómo duele cuando vuelve, ¿no?
5) Complementario patológico.
6) Eso es huella de abandono.
7) Quizá te los buscás inmaduros como vos.
¿Algo más, chicas? ¿Por qué no se van a cagar todas juntas?
Con amigas como ustedes estoy salvado.
-Quizá se trate de eso, me dijo. -de intentar e intentar.
No le apuesto muchas fichas a su capacidad (ni una frase que me gustó la convierte en inteligente) pero estuvo bien.
Quizá sólo se trate de eso, de intentar.-

Pinos marítimos.
Plaza Roma.
Plaza Roma, Buenos Aires.
No soporto ver ese pobre árbol; parece pesarle las ramas o desanimado, o quizá lo dejaron plantado.
Debería estar feliz, entonces.
Me imagino una cita entre dos árboles: ¿En un café?, ¿En una esquina?, ¿Dónde? En una plaza, ¡Claro! y que lo dejen plantado: Felicidad completa. Cita maravillosa.
Qué distinto es para nosotros,¿no?
Me gustan mucho los árboles, de eso estoy seguro, y cada vez que uno me llama la atención me pregunto lo mismo: ¿Por qué crecen todos para arriba? ¿Cómo saben dónde es arriba y abajo?
Yo ni siquiera sé cuál es el norte.

Puto el que lee.
Son casi las 7; me acosté a las 3:30… a las 5 me desperté, me tomé dos vasos de Cepita, fumé dos cigarrillos y volví a la cama. A las 6:30 cansado de dar vueltas volví a levantarme: Tuve frío, calor, hambre, sed, me picaban las manos, el culo: me rasqué. Me molestaba el elástico del calzoncillo y me lo saqué. Me fumé un faso en la cama, puse la radio, cambie el dial, y cambié, cambié y cambié. Me levanté, me acosté, di vueltas en la cama, otra, otra, y otra…ahora para el otro lado y me levanté. Me puse un buzo porque tenía frio. Apagué el aire y tuve calor. Me saqué el buzo y volví a tener frío. Encendí el ventilador pero el viento me molestaba. Hice café, galletitas con queso y dulce. Maté 4 cucarachas (a las siguientes las miré pasar) Se me acabó el Raid. Meé y me sacudí. Me apreté un grano. Volví a mear. (Dos gotas) Me puse un líquido para los granos. Abrí la heladera, la cerré. Volví a abrirla por las dudas. Me acosté pero tenía frío entonces me tapé y la sábana no era suficiente y me levanté, me paré sobre la cama y bajé una frazada que me dio mucho calor y la saqué. Me prendí un faso y pensé: mañana voy a llegar tarde a la oficina, y me saqué el calzoncillo(que ya me había sacado) y como no me lo podía sacar dos veces, me lo puse de nuevo para poder volvérmelo a sacar y me desperecé las bolas: ¡buenos días! -Buenos días las pelotas.
Y apagué y escuchaba la canilla de la cocina gotear, y di una vuelta en la cama, y otra y otra y otra, pero dando vueltas los cueritos no se arreglan y me levanté. (No para arreglarlo) Encendí la computadora, chequeé mails, abrí páginas de sexo, me cepillé los dientes, me miré al espejo: -¡Buen día! -Andá a acostarte. Dijo mi cara y obedecí. Y me levanté. Lavé una remera que no terminaba nunca de enjuagar. Me acosté y agarré el libro y me dio sueño, entonces apagué la luz, y al apagarla me desvelé y me levanté. Mandé mensajes a un par de putos que no contestaron: estarían durmiendo. (o garchando)
Me hice buches con Listerine (Ayer fui a la farmacia y dije: -Dame Alplax. Había querido decir Plax, que no es exactamente lo mismo. Me imaginé buches con Alplax y me reí. El farmacéutico no es ni lindo ni feo pero me mira y me haría chupar la pija) y me acosté. Me toqué la chota y ahí estaba; la acomodé para acá, pero el inquieto era yo.
Anoche salí a correr a las 11 de la noche; volví 0:30. Tenía que tener sueño: No.
¡Y la concha de mi despertador!
Son las 7:40 y ¡está sonando! Me tengo que levantar. ¡¡Pero si no me acosté!! Bueno, sí, me acosté, pero ahora estoy escribiendo ésto. ¿O lo estoy soñando?
¿Sueño que no duermo? ¡Qué pesadilla!
Ayer uno que me peina el jopo como quiere me dijo: -Puto el que lee.
¡Estoy condenado a no dejar de leer!
Bueno gente, los dejo.
Tengo que levantarme.

¿Soy un qué?
Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será y un es cansado”
No me acuerdo quién dijo esto, pero me gusta.


