HOY ESTOY RARO

PALABRAS SUCIAS.

Archive for diciembre 2009

Debí pasarle mi teléfono.

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Entré a la librería, miré, elegí al vendedor, y lepregunté por mi libro; me dijo:
-Creo que está. ¿Me esperás? Tengo que ir a buscarlo a la otra sucursal.
Bajó corriendo unas escaleras y al instante volvió con el libro en la mano izquierda, con el brazo en alto, como protegiéndolo de… los escalones.
Me sorprendí.
-¡Qué cerca tienen las sucursales!
Se rio.
El libro era caro; terminé comprándolo en 48 cuotas y mientras lo envolvía y pasaba la tarjeta le pregunté si no tenía uno de los 3 libros de las obras completas de Cortázar. (El que a mí me falta y que no recordaba en ese momento cuál era, si el 1, el 2 o el 3.)
Me preguntó cuál de los 3 buscaba pero no supe responderle; me mostró la colección y no era la misma que tengo. Se lo dije.
–Claro, cambiaron de editorial, la tuya ya no se consigue.
-Entonces, ¿qué hago?
Yo no podía dejar de mirarlo, era muy simpático y atento (y lindo)
Intentaba seguir pasando la tarjeta por la ranura, pero no tomaba…
-Decime cuál te falta y te lo llevás. Dijo con una sonrisa.
Por lo que había podido ojear, esa compilación no guardaba el mismo orden que la mía. Estaba frente a un dilema, corría el riesgo de comprar uno de los volúmenes con cuentos que ya tuviese y le hice saber esta inquietud.
-Disculpá que te joda, pero esta edición no tiene el mismo orden que la mía…
“-No jodés para nada…en este momento estoy para vos, nada más” Dijo.
A la pelota, pensé.
Yo había notado ya mucha simpatía, más de la necesaria, quería darle mi número, pero no sabía cómo sin que pareciese desubicado frente a los demás clientes y vendedores. Me quedé dudando si dárselo igual o no; él interpretó que vacilaba sobre él libro…
-Hacé una cosa, andá a tu casa, anotá los cuentos que tenés, volvés y buscamos juntos en cuál de los 3 volúmenes esos cuentos no están….
Me pareció medio complicado el trámite, más andar buscando cuento por cuento cuál es el que tengo y cuál no…

Llegué a la oficina y conté el episodio a mis compañeros, con aires de “ganador” y una de ellos contestó:
-¡Qué buen vendedor!
Y acá surgió mi duda: ¿Era buen vendedor? ¿Me estaba seduciendo? ¿O las dos cosas?
Nunca lo sabré porque no volví, al menos por ese libro.

Pero como conclusión de este episodio me queda que, más allá de la realidad concreta está la intención que le ponemos a la misma, algo así como una construcción sobre una realidad: la que queremos ver, que no siempre coincide exactamente con la que es.
Debí pasarle mi teléfono.

Written by hoyestoyraro

diciembre 16, 2009 at 3:38 am

Publicado en RARO