HOY ESTOY RARO

PALABRAS SUCIAS.

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Ingrid, la sueca.

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Ingrid es sueca, rubia, bella y tiene enormes ojos azules.

Es una mina copada, de buen humor, tolerante, abierta… hinchapelotas (conciente) y casamentera… 

Todos sabemos qué es un hinchapelotas, claro, pero lo que quizá no sepamos es que no son todos iguales.

Hay al menos dos clases: el conciente y el inconciente. Y la diferencia entre ambos es muy grande.

El hinchapelotas conciente a diferencia del otro, se da cuenta que lo es, lo sabe, tiene conciencia de la realidad, digamos, y esto siempre es positivo.

Una vez me dijo: -Edu, vos estás autorizado a decirme: Ingrid, ¡NO ME ROMPAS LAS PELOTAS!

Y esta es la diferencia de la que hablo: la conciencia.

 

La última anécdota se remonta a esta tarde, o por los menos recién hoy me la contaron.

Y fue así: Estaba yo en el balcón fumando en compañía de Silvina, (mina muy locuaz y de voz agudamente estridente) puteando porque se aproximaba una tormenta cuando así, de la nada me dice:

-Ingrid hoy, cuando estábamos reunidas me preguntó si no tenía algún novio para presentarte. No le contesté, (¿qué le podía contestar?) y no pude dejar de imaginarme la situación:

-Edu, tu novio. -Novio de Edu, Edu.

Al margen de esto y como digresión, Silvina me viene hablando últimamente de un amigo que según su gusto (que en cuestiones de hombres todavía no conozco) es muy lindo pero está en pareja…

¡Como si eso importara para una presentación!

Entonces, aclarado el punto y por si llega a leer esto: ¡No me importa su estado civil!

Volvamos a Ingrid.

Un inento fue con un peluquero al que había que hacerle un trabajo. Por suerte y dado que es un rubro al que por prejuicio escapo, zafé. Mandaron a otro y por lo que supe resultó un impresentable.

Otro de los intentos fue con un profesor de yoga. El suyo.

Un día, (no recuerdo con qué argumento) me dio la tarjeta del tipo para que fuera a verlo…

Y como siempre en estos casos no puede evitar mientras me hablaba, representar en mi cabeza la situación:

-Hola, profesor de yoga, me manda Ingrid, la sueca. -Sí. -Me dio tu tarjeta para que venga a verte y cojamos.

Todavía la tengo guardada. 🙂

Otra de las presentaciones fue con un mexicano, y esa sí estuvo buena.

En general podría decir que la idea de conocer a uno no me atrae, pero con este fue completamente diferente y sucedió como sigue: Una tarde de mucho calor, Ingrid, la sueca, me dice:

-Edu, vas a tener que ir hasta Callao a hacer un relevamiento.

La miré… La conozco. Sé de sus intentos y también sé que no puedo salir de la oficina ni por una amenaza de bomba. La miré…

-¿Relevamiento de qué?

Hacía mucho calor y la idea de tomar el subte a las 3 de la tarde me bajaba la presión.

-Pero mirá que el departamento no está vacío, lo está ocupando un mexicanito por unos días.

Y ahí me cayó la ficha…

Fui. Llegué empapado, los pelos de todo el cuerpo pegados a la piel y la ropa transparente. Me sequé como pude, subí, toqué el timbre y lo vi… y fue sin dudas el mexicano más lindo que vi hasta ese momento… (y conocí muchos en México)

Y ahí estaba yo, bañado en sudor frente al presentado.

-Hola, soy Edu y me manda Ingrid para que te atienda.

Se rio, me reí y no pude dejar de mirarlo, y ahí empezamos a hablar. Era estudiante de cine o de teatro o vaya a saber qué. (Ya no lo escuchaba)

Y resultó varias cosas: primero muy lindo, unos 20 años, amigo de Gael (no le creí) y rápido para los mandados.

Hay que reconocer que el mexicano tiene una virtud: es gauchito. Y sí.

El mexicano a todo contesta: ¡MANDE!  Son muy educados, atentos y sociales.

Sólo hay que pedirles. Y yo pedí. 🙂

¡Me encantó!

Tardé en hacer el relevamiento, pero como soy eficiente… por las dudas volví a relevar todo varias veces más…

Quedé exhausto, y no quería volver.

¡GROSSA!

Otra fue con un americano.

Un amigo suyo, o un hermano de una amiga o vaya a saber…

Ese día todo parecía tranquilo y no fue hasta que una traidora me contó el plan que se estaba gestando que empecé a observar. Y pude ver cosas extrañas: Llamadas telefónicas, corridas y bastante movimiento. Casi todas las mujeres estaban en connivencia en la operación, y me puse muy incómodo. 

No es fácil organizar una “fiesta” sorpresa, ¿no? y menos con el enfiestado presente.

Al rato largo apareció el muñeco de la torta… !Pedazo de muñeco impresionante! 

No me gustan las tortas, aclaro, pero a este me lo hubiera comido con gusto.

Se reunió con la organizadora del evento y charlaban… pero lo más impactante era ver a mis compañeras a los saltitos, (como quien no quiere ser escuchado) tratando de obtener información del muñeco en cuestión.

 

A las presentaciones hay que sumar los sitios increíbles que me recomienda por toda la ciudad, por El Tigre y por donde sea que haya visto putos…

 

Por si todavía quedan dudas, Ingrid, la sueca, mina bonita, rubia y de enormes ojos azules es mi jefa.

Y como conclusión a todo esto, si es que es posible una, sería que…estar enamorado no inspira, Ingrid, lo único que produce es dispersión.

Así toy bien.  🙂

 

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Written by hoyestoyraro

febrero 14, 2009 at 1:00 am